Aquella noche lucia una inmensa luna roja que iluminaba las antiguas piedras de GATTIKA que durante miles de soles vieron el devenir de culturas y de naves que surcaban el GRAN AZUL MERIDIONAL.
Era la estación de los días largos y las noches cortas. Hacia un calor asfixiante. Los gatos se estiraban y daban vueltas y más vueltas sin conseguir dormir.
SCHATZY, la CONTADORA de HISTORIAS, miraba abstraída hacia la gran luna .
Cautelosamente, como sin querer asustarla se acercó a ella una gatita carey, de las llamadas "gatas de la luna". Pasó un buen rato hasta que se atrevió a hablar.
"Me llamo CLEMENTINA de ROJAS y acabo de llegar. A las gatas como yo, nos llaman gatas de la luna"
¿"Cual es la historia detrás de tu pelaje tan colorido"?, preguntó GATSBY.
"Pues veréis, según cuenta la leyenda, los tonos negros, naranja y marrón o beige de nuestro pelaje , tienen un origen mágico.
Parece que el sol, aburrido de su soledad durante el dia, pidió a la luna que lo ocultase para poder bajar a recorrer la tierra. Para que pasase más desapercibido, la luna le transformó en una gata negra. Como gata, vagó toda la noche por las calles empedradas del viejo barrio.
Pero la luna estaba cansada de tantas noches en vela y se retiro a descansar antes de tiempo, olvidando completamente a su amigo el sol.
Al ver que ya se veían las primeras luces del día, el sol tuvo que huir precipitadamente para regresar al cielo e iluminar el amanecer. Con las prisas, olvidó a la gata negra.
Sus primeros rayos reflejaron sobre el pelaje azabache de la gata, dejando reflejos de fuego, de su luz y su calor. Por eso somos prácticamente negras al nacer y conforme crecemos, van surgiendo los rayos de sol en nuestro pelaje. "
"Que preciosa historia, realmente sois mágicas. Lleváis la oscuridad de terciopelo de la noche y la brillante luz del amanecer con vosotras. ¿Siempre sois gatas?", preguntó GINA dando a sus ojos de un azul grisáceo un toque de curiosidad.
"Si, al igual que las gatas tricolores, es muy infrecuente que haya gatos con ese tipo de pelaje", contestó CLEMENTINA.
"SCHATZY, ya que el calor tan bochornoso no nos deja dormir y estamos reunidos bajo la luna llena, ¿porqué no nos cuentas una de tus historias como bienvenida en esta noche tan especial?", preguntó GATSBY.
"Será un placer. Os contaré una historia muy antigua que también tiene como protagonista a una gata negra. Ocurrió en un lejano tiempo y un lejano país, situado al otro lado del Gran Azul Meridional. Dicho pais estaba y está todavía surcado de norte a sur por un caudaloso rio. Desde tiempos inmemoriales, los habitantes de dicho pais cultivaban cereales en sus fértiles veredas. Guardaban el grano en enormes silos para alimentar a la población. Pero todo esté grano almacenado, atraía a una gran población de roedores. Y ahí es donde entraron nuestros ancestros, los gatos. Llegaron desde el desierto y, con el tiempo, su labor llegó a ser tan importante que fueron venerados y adorados también como dioses. Maltratar o matar un gato, se pagaba con la vida.
Era un mundo con grandes desigualdades, como sigue siendo el mundo de los humanos. Algunos vivían en palacios fastuosos mientras que otros vivían del trabajo duro o en la pobreza más absoluta.
Parece que no han cambiado mucho.
Por desgracia, durante varios soles hubo una enorme sequía. El río disminuyó mucho su caudal . Los lotos se escondieron en el fango y este se secó . Los esquifes ya no podían navegar. Los que fueron fértiles campos de trigo, eran tan solo tierra seca, cuarteada y esteril.
KAMUZU, el médico , y su joven mujer MUT habían tenido a su primera hija a la que llamaron MERARY, "la muy amada". La pobreza llegó a tal punto que no tenían apenas comida ni agua para alimentarse.
Un atardecer muy caluroso vieron llegar a su patio a una gata con sus tres gatitos. Estaba exhausta y escuálida, tratando de alimentar a su prole con la poca leche que tenía. MUT no lo pensó dos veces Les ofreció, cobijo.
Compartieron con la pequeña familia la poca comida y agua que tenían. Una vez recuperados, los tres gatitos eran traviesos y alegres. Verlos correr y jugar por el patio era una de las pocas alegrías que les quedaban.
Fue una noche de luna roja como esta . La gata madre, sentada majestuosamente como una esfinge, sobre los pergaminos del médico, les transmitió un mensaje.
"Mis pequeños y yo os estaremos eternamente agradecidos por habernos salvado de una muerte segura . Nos habéis cuidado con tanto cariño y habéis compartido vuestros escasos medios con nosotros. Como agradecimiento queremos haceros un regalo. Os regalaré un LOTO AZUL, la flor mística que atraerá el agua y devolverá la fertilidad a los campos y la prosperidad a vuestro pueblo.
Soy una de las muchas representaciones de BAST, la diosa de los gatos y diosa también de la familia y la fertilidad".
"Por cada uno de mis tres gatitos, habrá una celebración todos los años, para que nunca sea olvidado que los humanos fuistes altruistas y amables con seres desvalidos en momentos de mayor escasez".
KAMUZU y su familia no podían dar crédito a lo que estaba ocurriendo. De la tierra reseca frente a su humilde casa , brotó una flor azul que parecía hecha de cristal. Las nubes aparecieron como de la nada y una gota de agua cayó sobre el loto azul. A esta siguieron millones de gotas. que cayeron mansamente como una bendición. Una sensación de frescor y un aroma de tierra mojada lleno el ambiente. Poco a poco, el rio recuperó su caudal y en sus márgenes volvieron a crecer los lotos. Los campos se volvieron amarillos, repletos de trigo.
Los humanos, agradecidos, construyeron una hermosa ciudad en honor de la diosa BAST con templos que estaban habitados por preciosos gatos de todos los colores. La llamaron Heliópolis o Tell Bastis, la ciudad del sol.
"Que preciosa historia y que preciosa luna", replicó CLEMENTINA. Gracias por vuestra gran bienvenida. Cuando vivía en el mundo de los humanos me fascinaba la luna llena. Solía contemplarla desde lo más alto de mi árbol favorito que me servía también de protección. Era un lugar privilegiado. Me despedí de él cuando me adoptaron otros amables humanos. Él sigue alli pero sospecho que no por mucho tiempo. Mi instinto me dice volveremos a estar juntos para contemplar cada luna llena".
"¿Somos nosotros también representaciones de la diosa BAST?", preguntó TUSHA, el esbelto gato de pelaje gris plateado.
"Todos los somos, contestó APAXIA , la majestuosa gata bibliotecaria, con un gran bostezo. Su magia y su elegancia está en todos nosotros y son afortunados los humanos que saben encontrarla y tienen a uno o varios de nosotros en sus vidas, como protectores frente a las las energías negativas. Lamentablemente nuestra partida les genere gran tristeza porque no asimilan que necesitamos regenerar nuestras energía y por ello nuestras vidas son mucho más cortas, aunque siempre volvemos."
Poco a poco, entró el viento del mar . Nuestros felinos se durmieron al fin, bajo la inmensa luna roja, soñando con lugares lejanos y mágicos templos de otros tiempos.