viernes, 4 de septiembre de 2026

La SAGA TRICOLOR


 Por suerte para los habitantes de GATTIKA, las noches ya no eran tan asfixiantes y era más fácil dormir.

Las hojas se volvían amarillas y empezaban a caer y  revolotear. Los árboles también necesitaban descansar.....
Soltar para  renacer...

A los gatos que custodiaban el antiguo templo de la diosa GATENEA, siempre les gustaba escuchar alguna historia antes de dormir. 

A SHATZY, la CONTADORA de HISTORIAS , seguro que se le hubiera ocurrido algo interesante pero había llegado APAXIA, la GRAN BIBLIOTECARIA. 
Sentada en actitud interesante y erguida dijo, "Si me lo permitís, hoy voy a contaros, cómo fue que en una de mis vidas me convertí en una gata viajera. Volé sobre el GRAN AZUL OCCIDENTAL y viví en dos continentes diferentes. 
Tener una gata como yo era el sueño de una humana que había hecho también aquel gran viaje de ida. 
Alguien que no me es dado mencionar,  decidió que era el momento de cumplir su deseo pero antes le envío una señal.... 
Cuando ella  vio aquella bandeja tan colorida en un famoso mercadillo lleno de tiendas de artesanía, pensó..."es ella, la gata de mis sueños" y no pudo resistirse a comprarla. 
Nunca hubiera imaginado que su sueño se haría realidad muy pronto.
Así que un buen día fui enviada. 
Aparecí en una zona próxima a un bosque, con casas de ladrillo rojo y arboles que se volvían de intensos tonos ocre, naranja y coral cuando los días se volvían más cortos. Era un verdadero lujo de la naturaleza. 



Nadie sabía de dónde había llegado. Naturalmente, nadie me reclamó, así que me quedé. 
Cuando la humana me vio, no podía creerlo...."¡No puede ser...es ella!. Es un regalo de alguien que me quiere mucho", pensó. 
Me puso de nombre APACHE
Al principio, como todo me era nuevo,  decidí ser lo más pacífica posible....ya tendría tiempo de sacar mi personalidad.


Se vivía bien allí, excepto cuando venía de visita un humano pequeño de pelo amarillo que gritaba mucho y se subía a los muebles saltando, pero nada más oírle, yo me escondía debajo de la cama. 
No era infrecuente ver en el porche pájaros que venían del bosque. 
La humana colocó un comedero para pájaros en el porche. Me encantaba ver a los carboneritos, herrerillos y a los gorriones tan pequeños y tan vitales. Aunque todo estuviera blanco y helado, allí estaban ellos, saltando y esperando su turno. Alguna vez también venían pájaros grandes muy impresionantes como arrendajos azules o cardenales con su brillante color escarlata






A veces a mí también me gustaba salir a explorar. Aunque mis patitas se hundían en el frio blanco y luego pasaba horas lamiéndolas para calentarme. Para que no me perdiese, siempre salia con un arnes. 



Me gustaba esperar a mi humana todas las tardes detrás de la ventana cuando bajaba de aquel objeto verde con ruedas. 
A veces me sentaba junto a aquel inquietante gato negro que siempre permanecía inmóvil y los dos mirábamos por aquel gran ventanal. Al poco tiempo descubrí que no sé movía porque no era un gato de verdad como yo.



No pasaba mucha gente, la verdad,  pero era bonito ver caer las hojas y también cuando todo se volvía blanco durante muchas lunas o brotaban los tulipanes amarillos y rojos. 
Era una vida plácida que parecía inmutable pero...lo único inmutable es el cambio. 
Un día, pasados tres soles,  me llevaron a un lugar en el que otro humano me pinchó y me hizo un librito que ponía Passport/ pasaporte. Llevaba mi foto y mi firma con mi patita. Me sentí importante....


Ahí empezó el gran viaje. Lo pasé mal porque yo soy una gata de bosque, basta grande y me llevaban dentro de una caja "reglamentaria" pero  poco adecuada a mi tamaño. 


El viaje se me hizo largo aunque me tranquilizaba sentir a mi humana cerca. 
En cierto momento bajamos y una humana enorme con traje gris, ordenó abrir la caja en que yo iba. Me asusté tanto que salí corriendo entre la gente. Casi me perdí pero , por suerte, lograron rescatarme. 


Así es como volé sobre el GRAN AZUL OCCIDENTAL y pasé a vivir en otro continente. Tardé todo un sol en adaptarme a mi nuevo hogar y volver a ser la que era. 
Siempre estuve junto a mi humana, incluso en momentos difíciles. Yo era quien la despertaba cada mañana y quién siempre la seguía esperando al volver a casa. 
Era su mejor amiga.


Pasaron siete soles y llegó mi momento de regresar aquí. Me aseguré de que no se quedase sola. Le prometi que siempre tendría a una de mis hermanas tricolores con ella. Nos llaman Gatas Arlequín o Gatas de la Suerte. Seguro que ya lo sabéis pero siempre somos gatas. 
Llegó un  nuevo humano y un día  trajo a alguien como yo....un pequeño gatito de bosque  anaranjado y blanco...




"Si, ese era yo", añadió GATSBY.
"Y con el tiempo, también algunos más aquí presentes, GINA,  TUSHA y su hermano PUSHKIN, EVA y su hermana SHATZY, a la que todos conocéis,  y fue ella precisamente la  que continuó la SAGA TRICOLOR.  
A ella la siguió la pequeña y traviesa MELINA que sigue allí  con ellos. 


Y cada sol, en la estación de los días cortos, cuando aparece el árbol con las luces parpadeantes, me recuerdan y nos recuerdan a todos los que hemos vuelto aquí pero siempre estaremos cerca...


Nunca nos olvidan y nunca los olvidamos 



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