El caso es que NALA tuvo suerte , dentro de la desgracia de haber sido abandonada. Tras su breve paso por aquel jardín, fue adoptada de nuevo. Ésta vez por una familia estupenda...tres humanos y varios gatos. Tenía sus discrepancias con alguno de ellos pero sin darse cuenta y con muchos buenos momentos y siestas memorables, pasaron 8 soles.
Todavía estaba bastante intrigada con los últimos acontecimientos. Últimamente no se había encontrado muy bien. Algo le dolía en la boca que no le dejaba comer. Pero lo que más le preocupaba eran aquellas caras tan serias de sus tres humanos. Ya no eran los mismos, sobre todo aquella mañana en que sus humanas la abrazaron por última vez antes de que....de que todo cambiara.
Oscuridad, oscuridad, tic tac, tic tac....no sabía cuánto tiempo había pasado...o si era el latido de su propio corazón ... de pronto, aquella luz cegadora y aquella cosa blanca y fría bajo sus patitas. Nunca había visto nada parecido.
Era fría pero de alguna forma agradable. Ya no le dolía la boca y, curiosamente, se sentía llena de energía. Que divertido era ver sus huellas, negro sobre blanco, y correr y saltar persiguiendo aquellas cositas blancas que flotaban y caían volando desde allá arriba, desde aquella cosa que parecía no tener techo.
Un aleteo la devolvió a la realidad. Al ver un pequeño pájaro, su instinto de felino la hizo agazaparse antes de saltar...no pudo evitarlo..ek, ek, ek...
"Eh", dijo el ave, "tranquila, que no soy una presa, soy un PITUFFIK, un mensajero. ¡Vamos, deja de intentar cazarme y sígueme!".
"Perdona, ¿qué sitio es éste, que hago yo aquí y porqué hace tanto frio?", preguntó la gata.
"Has llegado a KALALLIT NUNAAT, la isla de hielo en ASGARD o SANTUARIO. Has dejado el mundo de los humanos porque necesitamos tu ayuda. DRÁMADACH, el TRAGAMUNDOS , un terrible troll y sus huestes, están amenazando nuestra tierra helada en contra de la opinión de todos sus habitantes. Es enorme y todo él es de un tepulsivo color naranja. Con su maza, golpea y destruye todo por donde pasa. Sus gritos e insultos se oyen desde kilómetros. En su mundo construyen ciudades inhabitables por la contaminación y su ambición es imparable".
Al atardecer llegaron finalmente a un lugar rodeado de agua y hielo flotante. Un gran gato atigrado estaba subido a un muñeco de nieve. "Vaya, por fin podremos completar el circulo", dijo con un maullido ronco. "¿Os gusta mi muñeco de nieve?"
"¿Que es eso del círculo?", preguntó NALA, moviendo sus bigotes hacia delante como un radar, con cara de curiosidad.
"Hola NALA, Seas bienvenida. Yo soy BEANNTAN. Soy un montés y he venido desde las lejanas y brumosas tierras altas . Hemos llegado animales desde todas las tierras de ASGARD para ayudar a los osos polares pero quedaba un pequeño hueco. Un gato era el tamaño justo y, puesto que estaban en tránsito, eras perfecta para completar el circulo. Por eso eres tan importante. Cuando todo acabe, yo mismo te acompañaré hacia lugares más cálidos, si así lo deseas".
Todos los animales formaron un circulo enorme bajo la danzante aurora boreal que viraba del verde a un azul intenso, lleno de estrellas. Había electricidad en el aire. Primero fue el aullido del lobo y a él se unieron todos los demás en un impresionante sonido común. Todos eran una voz...
NANUQ, el oso polar de mayor tamaño bramó para invocar a los ancestros. Todos estuvieron presentes entre los flecos de la brillante aurora.
Era un momento mágico. Por primera vez, se sentían unidos contra la amenaza comun. Si juntos no consiguieran parar a los trolls, poco a poco se adueñarían de todo ASGARD y también de MIDGARD, el mundo de los humanos.
Sólo había que esperar que la magia de aquella union surtiera su efecto contra el terrible invasor. No podían permitir que siguieran pisoteando todo por donde pasaban. Alguien tenía que frenarles.
A la aurora siguió una brillante luna llena que se reflejó en las aguas heladas como una promesa.
Tras tan largo viaje y tantas novedades y aventuras, NALA necesitaba un buen descanso para reponerse y afrontar lo que estuviera por llegar...
Después de un largo bostezo, se guareció en un calido iglú, acurrucada con otros animales. El pequeño KNUT que hacía algunos soles había sido un osito muy famoso, se recostó junto a ella. Su pelaje blanco algodonoso la hizo entrar en calor.
Era el momento de soñar y recordar ....
Su último pensamiento antes de caer rendida, fue para sus humanos... estaré bien, no estaré lejos, prrrr prrrr prr.....



































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