Los renos no hacían más que estornudar. RUDOLF tenía fiebre y su nariz , que normalmente era el piloto brillante que guiaba el trineo en la oscuridad, estaba totalmente apagada.
Hasta Papá Noel se sentía agotado y tenía escalofríos. Seguía envolviendo regalos cobijándose bajo una manta gruesa de cuadros.
GOODY, la señora Claus, que es todo un carácter y mujer de recursos, buscó en su grueso libro de recetas, aquella vieja receta de su abuela hecha a base de cebolla, limón y miel. Sería perfecta para los renos y también para CLAUS.
"Tómate esto de un trago". le dijo con la energía que emanaba pero también con mucho cariño.
"También he mandado a los elfos que se lo den a los renos." Claus frunció el ceño. Aquel brebaje tenía un olor fuerte y penetrante bastante desagradable. Hubiera preferido aquel ponche de huevo o el vino de especias que tanto le gustaban pero, ¿quién se atrevía a contradecir a Goodie?.
Además, había que intentarlo. Sería una pena que se perdiese el trabajo de los elfos de todo un año y que nadie recibiese regalos aquella Navidad.
Se acercaba la fecha de iniciar el viaje. El brebaje había surtido su efecto en Claus pero los renos seguían débiles y no estaban en condiciones de emprender un largo viaje. Y como no hay dos sin tres, ahora también los elfos estornudaban y sus naricillas estaban rojas y goteaban sin parar. Nunca se habían visto en una situación así.
Claus acariciaba su frondosa barba blanca mientras miraba fijamente a la estrella polar. Era una noche con un brillante cielo estrellado.
AURORA ÞULEDOTTIR, la dama de THULE, se presentó con su manto de un verde intenso. "Voy a ayudarte, amigo Claus. Los unicornios están en deuda conmigo. Ellos han venido conmigo y estarán encantados en llevarte. Te presento a ANTALYA, KATRIONA y ROWEENA .
"Voy a mandar también a algunos de mis pequeños mensajeros alados a SANTUARIO para buscar quién pueda ayudar a repartir los regalos en lugar de los elfos".
KASPER y OBIWAN dormían resguardándose de la lluvia que caía copiosamente. Dormían acurrucados en el hueco de un árbol para protegerse del frío y la humedad. Un pequeño aleteo despertó a Obiwan. El pequeño mensajero se posó sobre una seta que crecía junto al árbol.
"Vengo desde el pais más septentrional para enrolaros para una misión muy importante. Ya hemos convocado también a vuestros compañeros de GATTIKA y de otros lugares de SANTUARIO. CLAUS, el hombre del norte que trae la Navidad necesita ayuda para repartir los regalos este año. Parece que todo el mundo está resfriado allá arriba. Esta vez su trineo será guiado por tres unicornios. Vuestro tamaño sería perfecta para sustituir a los elfos y repartir los regalos".
OBIWAN no se lo pensó dos veces. "Será un placer ayudar y seguro que será divertido".
"Seguro que a KASPER le encantara volver a ver a sus hermanas y su madre. Ellas tres serán las que conducirán el trineo".
¿"En serio"?, contestó KASPER con los ojos muy abiertos. "No puedo creer que pueda volver a verlas. ¿Crees que me reconocerán en mi forma gatuna?".
"Puedes estar tranquilo, ellas no te verán como un gato. Para ellas siempre serás como te conocieron", contestó el mensajero.
Los tres unicornios y el trineo con Papá Noel llegaron cabalgando por el arcoiris cuando faltaban apenas unos días para el solsticio, el día más corto del año. Venían cargados de regalos aunque el mejor de todos fue volver a encontrarse. Pero aún les quedaba tiempo...todo el que tardarían en ayudar al hombre del Norte a repartir los regalos a todos los habitantes de MIDGARD.
La Navidad es una época muy especial. Tiempo de dar, recibir y volver a encontrarse. Siempre volverían a encontrarse porque... cuando alguien fue muy querido, siempre regresa a donde fue feliz.














.gif)


