viernes, 3 de agosto de 2007

Hundeasgard





















Ya llevábamos más de 15 lunas con los gatos del bosque. Eran muy amistosos y la vida con ellos era agradable. Todas las noches, después de cenar, nos sentábamos en el gran claro a la luz de la luna y escuchábamos sus historias. Nosotros les hablábamos de nuestras experiencias y proyectos y ellos nos aconsejaban sobre nuestro viaje. Durante el día, descansábamos a la sombra de los frondosos árboles, que nos protegían del caluroso verano.
Lo único que creaba una cierta intranquilidad entre los gatos era Laika. Muchos de ellos no comprendían que los modales y la mímica de los perros eran diferentes a los nuestros. Algunas veces incluso, sus gestos de alegría desbordante, sus saltos y sus ladridos, eran mal interpretados por algunos compañeros.
Laika tampoco había tenido nunca amigos felinos hasta que llegó aquí, así que a veces se creaban malentendidos. Ella se sentía triste y algo aislada, así que nos dimos cuenta de que había llegado el momento de acompañarla a HUNDEASGARD para que estuviese con los suyos y se sintiese comprendida y arropada por ellos.
La noche anterior, pedimos a nuestros amigos que nos indicasen el camino. Sentados en círculo a la luz de la luna, Moctezuma con una de sus uñas nos trazó un mapa en la tierra. Debíamos avanzar durante una jornada siempre hacia el oeste. Nos insistieron mucho en que tuviesemos cuidado con los mutantes.
"¿Que o quien son esos mutantes?", preguntó Gina.
"Los mutantes son seres que, infringiendo las leyes de su especie, se cruzaron hace mucho tiempo con seres diferentes", nos dijo Moctezuma, "son completamente impredecibles, tened mucho cuidado".
Nuestro amigo el pájaro de color escarlata nos indicaría el camino. Antes de irnos a dormir, nos despedimos hasta la vuelta.
Anduvimos por caminos y veredas, por zonas más escarpadas en las que la vegetación era tan espesa que parecía que nunca nadie hubiese pasado por allí. Algunas zonas del bosque parecían impenetrables.
Matías nos dijo que el viaje podía hacerse en un dia, así que aunque nuestras patas estaban cansadas, decidimos no detenernos, para poder volver cuanto antes con nuestros amigos.
De camino, vimos animales que nos eran desconocidos. Algunos, 
parecían asustados y otros emitían sonidos ululantes que nos asustaban.
"Son quizás esos los mutantes"?, pregunté a Dandy.
"No lo creo" me contestó. "Parecen lobos, los antepasados salvajes de los perros. Tal vez nos estamos acercando a HUNDEASGARD y sean simplemente perros vigías".
Así era, en efecto., Poco después, oímos desde lejos un gran estruendo. Eran ladridos. Por fin habíamos llegado a nuestro destino.
Antes de que nos diésemos cuenta, nos vimos rodeados por varios perros. Los había de todos los tamaños y colores.









domingo, 15 de julio de 2007

Nuestros amigos del bosque
































Nos sentíamos muy bien con aquellos nuevos amigos. Eran gatos que habían vivido la vida libre y tenían mucho que contar. Sus historias eran todas agridulces, mezcla de amor humano, desarraigo y sobrevivir en las calles y las ciudades humanas, con sus peligros constantes. Algunos, como Matías y Moctezuma, fueron verdaderos líderes en su territorio, admirados y respetados, tanto por los gatos como por los humanos que los cuidaban. Curiosamente, todos ellos procedían del mismo jardín en que vivieron Gina y Dandy, llamado El JARDÍN de ARMONÍA
 
 
MATÍAS


Matías nos contó cómo después de varios años de peleas, consiguió imponer el orden y cómo llegó a tener una abundante descendencia. Todos blancos y negros, como el. Un mal día entró en el jardín un gran gato siamés, oscuro y provocador. Matías le persiguió hasta la calle para preservar su territorio, pero algo grande y brillante se abalanzó sobre el y le golpeó . Todo fue muy rápido. Sin saber como, apareció aquí.

MOCTEZUMA

 

Moctezuma, el otro líder, un gato negro de gran cabeza. Nunca necesitó imponer el orden en la colonia. Simplemente todos los gatos le obedecían. Tenía una gran fuerza mental y su mirada era de un verde magnético. Nos contó que procedía de una calle muy peligrosa, cercana al puerto. Un día le llevaron a aquel jardín tan querido. Su sistema era el respeto. VIvió varios años felices en el jardín. A veces se encontraba enfermo y los humanos le trasladaban a un lugar, en el que había muchos gatos y le cuidaban. Luego volvía a su jardín, como si no se hubiese ido y todos los gatos le saludaban con respeto y consideración.

Conocimos a otros muchos gatos más como, por ejemplo, a IGOR con su ojo pirata y a Lennon, el gato protesta blanco y negro, o VÍCTOR, el gato pardo que cantaba a la luna con voz desgarrada.También a las inseparables amigas siamesas, Ming y Fellini, por fin

 

juntas otra vez. MING y FELLINI


DIANA y ENYA
Me apenaban especialmente dos jóvenes gatas que había llegado recientemente. Eran Diana, tricolor de brillantes colores y Enya, una belleza gris de ojos de color cobre. No comprendían que les había ocurrido. No parecían aceptar dónde estaban ni llegaban a encontrar su lugar en aquel mundo nuevo, tan extraño para ellas. Cuesta entender el tránsito entre los dos mundos y ellas llevaban muy poco tiempo. Intenté explicarles que era cuestión de tiempo. Moctezuma con su gran personalidad de druída, nos hizo mirar al cielo estrellado. Nos contó que muchas estrellas tienen nombres de animales como, la constelación del cisne, la osa mayor y la menor, la constelación del perro, del caballo e incluso una llamada del "ojo de  gato."

 

Nos dijo, que cada pequeño punto luminoso

 

que brillaba


en aquella oscuridad profunda era el espíritu de uno de nosotros que había seguido el camino que ellas acababan de recorrer. Formábamos parte de un universo sin fin. En él, nada se pierde ni ocurre por azar, sino que formamos parte de un constante proceso de renovación y transformación que nunca se detiene.

Era un verdadero placer escucharle. Parecía tener respuestas para todo. Quizás pudiera aclararme algunas de mis muchas dudas.
























domingo, 24 de junio de 2007

La noche del Solsticio de Verano



























































































Una vez que Laika fue aceptada en nuestro grupo, continuamos nuestro camino. Nos precedía corriendo y saltando, como una especie de avanzadilla. Su alegría era desbordante.Caminamos durante varias horas más, todavía con luz diurna, ya que nos encontrabamos en el día más largo del año. Nuestra intención era no posponer demasiado nuestra llegada al bosque. Si nos deteníamos, el viaje se haría demasiado largo. Por fin, comenzó a oscurecer. Entre las primeras sombras, vislumbramos una densa arboleda. Parecía que por fin habíamos llegado.

La oscuridad no era completa, pero el bosque parecía lleno de misterios. Los árboles parecían tener caras y brazos. Un replandor azulado se filtraba entre ellos.

De pronto, entre la espesura oímos un crujido. Teníamos la extraña sensación de que cientos de ojos nos observaban
Caminábamos apiñados, por lo que pudiera ocurrir. Laika gruñía ligeramente.
Algo o alguien, se movía por la espesura. Seguimos avanzando con cautela, muy despacio. Inesperadamente, se abrió un gran claro ante nosotros. Estaba iluminado por una curiosa luna azul. En su centro había unas piedras verticales que formaban un círculo. Ante nosotros apareció de la nada un enorme gato blanco con manchas negras. Su cara era muy redonda e irradiaba una gran sensación de autoridad. Como por arte de magia, en un momento, nos vimos rodeados por gatos de todos los colores que nos observaban con curiosidad.

 

MATÍAS
El gran gato blanco y negro se dirigió a nosotros andando majestuosamente "Bienvenidos a HUNDERT-AUGEN, en el Bosque de SCHATTEN, me llamo Matías y soy el jefe de los gatos de este bosque. ¿Quienes sois y a dónde os dirigís?. ¿Porqué llevaís a un perro en vuestro grupo?."
Les contamos nuestra historia y nuestra intención de cruzar el bosque, acompañando previamente a Laika con los de su especie. "Sed bienvenidos a nuestro refugio", nos dijo. "Llegaís en la noche de la Luna Azul del Solsticio de Verano. Es una luna mágica que sólo se da cada 2 años y medio, cuando coinciden dos lunas llenas en un mismo mes. Es una luna de magia y misterio dedicada a Selene, la diosa de la luna. Cada año celebramos el solsticio, pero esta luna es especial y muy generosa".

Nos sentamos en círculo, alrededor de aquellas curiosas piedras. Nuestras Luces bailaban bajo aquel hermoso reflejo azul, canturreando una canción.

En este noche de la Luna Azul mágica de Selene,
Señora, escucha nuestra petición y un favor concédenos.
Realiza tu amorosa magia en todos los aspectos de nuestra vida,
bendícenos con sabiduría y protección de noche y de día.

El cielo se volvió de pronto de color. Era un ambiente propicio para confidencias y también ellos nos contaron su historia.




















jueves, 21 de junio de 2007

LAIKA, una amiga diferente








































De nuevo nos pusimos en camino..Íbamos charlando tan animadamente, que recorríamos caminos y cuestas casi sin darnos cuenta.


Nuestros seres LUZ nos guiában y de vez en cuando se reunían para comentar el camino a seguir. Su ayuda era inestimable. Parecía que conocían todo al dedillo y que ya habían estado allí antes.

La tarde era agradable. Se notaba una brisa fresca, que nos aliviaba del entrante verano. Los pájaros revoloteaban a nuestro alrededor. Uno de ellos me llamó especialmente la atención. Era de color rojo escarlata. Se iba posando en los abetos, que eran cada vez más frecuentes y repetía una y otra vez la misma cantinela: BARABÚ, BARABÚ, BARABÚ. Se alejaba, volvía a posarse y de nuevo cantaba BARABÚ, BARABÚ, BARABÚ. Parecía querer decirnos algo, pero ninguno de nosotros conocía el idioma de esos pequeños seres. ¿Tendría su canto algún significado?. Por si a caso, trataría de recordarlo.



La tarde iba cayendo. Poco a poco iba oscureciendo. yo iba ensimismado pensando en el significado del mensaje de aquel curioso pájaro cuando de pronto, al entrar en un camino arbolado, vímos a lo lejos un ser totalmente desconocido para mi. Era bastante más grande que yo, que soy el mas grande entre nosotros. Su pelaje era negro y tenía las orejas algo caidas y un morro cuadrado y de nariz puntiaguda. Parecía asustado porque todo su cuerpo temblaba y emitía un extraño sonido, que sonaba algo parecido a HIIIIP, HIIIIP.



Cuando nos vió, comenzó a mover la cola de un lado a otro y echó sus orejas hacia atrás. Yo, con mi mentalidad de felino, pensé que estaba enfadado o nos estaba acechando. Ralentizamos algo nuestro paso, hasta ver cuales eran sus intenciones. Estaba claro que era un "no gato" pero, en ese caso, ¿que hacía en el cielo de los gatos?
"Que animal tan extraño", dijo Gina, "¿habeís visto alguna vez alguno parecido?".

"Ese animal que veis", nos dijo Dandy, "es lo que se conoce como un perro. Que no os confunda su lenguaje corporal. Ellos se expresan, en general de forma opuesta a la nuestra. Su movimiento de cola y orejas plegadas, no significa amenaza alguna sino, por el contrario, que se alegra de encontrarnos. Quizás haya llegado aquí por error. Parece bastante asustado. Intentemos comunicarnos con el.

Dandy se dirigió balanceándose sinuosamente hacia aquel animal y le dijo "Hola, ¿quien eres y cómo has llegado hasta aquí?. Por si no lo sabes, este es el cielo de los gatos o KAT-ASGARD".

Más o menos, esto es lo que entendí de su historia, ya que algunas expresiones caninas, me eran desconocidas.

WAU, WAU, hola, me llamo LAIKA y soy una perrita. Yo vivía con mi familia humana en una ciudad grrande, de la que contaban que hace años estuvo separrada por un muro . Esto hacía muy infelices a sus habitantes, hasta que un día el muro cayó y hubo una grran fiesta. ARRRF, ARRRF!!!
Yo crrrecí allí desde que erra un cachorro. ¡Erra tan feliz jugando, saltando y corriendo por el jarrdín!. ARRRF, ARRRF. Tenía una vida preciosa. Mis humanos me adorraban y yo a ellos. Yo erra una parte muy imporrtante de la familia. Esta felicidad durró 13 años humanos, perro no hace mucho, empecé a sentirrme hinchada y cansada. Ya no tenía ganas de jugar ni correr. Sólo querría estar quieta en un rincón. Entonces mi humana Marlén, me llevó a un lugar en el que humanos vestidos de verrde me hicierron muchas prruebas.
Cada vez me encontrrraba más cansada y mis dolores eran cada vez más fuerrtes. De nuevo, Marlén me llevó a aquel lugarrr. Por alguna causa que desconozco, caí en un prrofundo sueño y aparrrecí aquí, como por arrrte de magia. Ahora me siento otra vez como nueva y mis dolorrres han desaparrecido. ¿Podeís decirrme cómo puedo volverrr a mi casa?.

"De momento, tendrás que quedarte aquí y conformarte con nuestra compañía", le explicó Dandy, "nosotros vamos de viaje hacia el Bosque de SCHATTEN, que limita también con HUNDE-ASGARD o cielo de los perros. SI quieres puedes acompañarnos hasta allí, pero deberás respetar nuestras costumbres. Algún día volverás a ver a tus humanos, pero deberás tener paciencia".
"Os quedarrré eterrnamente agrradecida, ARRF, ARRRF", dijo Laika con garandes saltos de alegría, "iré con vosotrrros hasta alí. WAU, WAU, vamos, vamos!!.

Como todos nosotros, Laika parecía joven y sana de nuevo. Saltaba y corría, loca de alegría por haber encontrado compañía, aunque fuera diferente a ella. Ya no estaba sola en aquel mundo nuevo para ella.

Tanto para ella, como para nosotros, sería un reto el conocer y aceptar costumbres tan diferentes. Pero los animales sabemos comprender mucho más de lo que los humanos imaginan.




















lunes, 11 de junio de 2007

La oreja de Gina














Descansabamos sobre una pradera cubierta de césped. El calor era asfixiante, así que dediqué la hora de la siesta a meditar sobre mi última conversación con Dandy. Me había sorprendido sobremanera aquella faceta de los humanos, tan desconocida para mi. Seguro que no todos eran tan crueles. No podía imaginar a Ama ni a Amo dejando desamparado a ninguno de nosotros. Me preocupaban también las últimas palabras. Especies extinguidas, mundo en peligro. Tendría que averiguar más sobre ese tema. Quizás se pudiera hacer algo desde aquí para ayudarles.


Me revolví inquieto y no pude evitar chocar con Gina que dormía enroscada a mi lado. Su pelo grisaceo era tan brillante a contraluz que parecía formado por hilos de agua. Abrió sus ojos azules y se desperezó. Entonces me di cuenta que llevaba una especie de corte en una de sus orejas. Nunca me había fijado en ello pero realmente, en todos los años que pasamos juntos, nunca habíamos estado tan cerca.
"¿Que pasa?, me dijo, porqué no descansas como los demás?. Necesitamos reponer fuerzas. El camino será largo. ¿llevo algo en el pelo, que estás mirando?".
"Me estaba fijando en ese pequeño corte que llevas en la oreja. Me preguntaba si era resultado de alguna pelea. Nunca había reparado en el".
"Ah, ¿te refieres a esto?, dijo señalando su oreja derecha, "es una marca que me hicieron los humanos, cuando era muy jóven y vivía en el jardín. Por lo visto, significaba que estaba operada y que ya no tendría gatitos ".
"Ahora que recuerdo, cuando cumplí un año, empecé a pensar en las gatas y a marcar mi territorio. Estaba nervioso y maullaba con voz grave por las noches. Entonces nuestros humanos me llevaron a un lugar, en el que me pincharon y me quedé dormido. Al despertar, me sentía mareado y algo diferente. Mi territorio dejó de preocuparme, aunque seguía siendo mio, por derecho. Seguían gustándome las gatas, pero de una forma mucho más tranquila. ¿Supongo que a mi también me operaron, no?".
"Pues si. Los humanos lo llaman esterilizar", dijo Gina.
"¿Porque molesta tanto a los humanos que nos reproduzcamos y tengamos gatitos?. Siempre que traían gatitos a casa, me parecían muy graciosos."
"Bueno, no se trata de crueldad ni nada parecido", dijo Gina. Es una forma de evitar que muchos de nosotros nazcan en la calle y sufran enfermedades, soledad, maltrato o atropellos. No todos tienen tanta suerte como nosotros, ¿sabes?. De alguna forma, los humanos se sienten responsables de nosotros, puesto que fueron ellos los que nos sacaron de la naturaleza, intentando domesticarnos."
"¿Que es eso de domesticar?, preguntó Pushkin, que acababa de despertarse y seguía nuestra conversación con gran interés.
"Es algo que iniciaron los humanos de hace muchísimo tiempo, cuando aún iban vestidos con pieles y empezaron a buscar lugares estables para vivir. Fué relativamente fácil con otros animales, como los perros, pero nosotros los gatos nunca nos hemos dejado manipular, a no ser que nos convenga. Hasta el gato más amable, conserva su lado salvaje".
"¿Habeís visto alguna vez uno de esos animales que llaman perros?", preguntó Pushkin.
"Seguro que visteis más de uno por la ventana, pero no reparasteis en ellos", dijo Gina. "Tal vez en el bosque de Schatten tengamos algún encuentro con alguno de esa especie. Debeís saber, que los cielos de todos los animales limitan con dicho bosque, así que no os sorprenda ver a otros no gatos".
"¿Pueden ser peligrosos?", preguntó Pushkin.
"En absoluto, recordad que esto es el cielo y que aquí reina la armonía entre todas las especies. Tan solo falta convencer a los humanos, pero parecen muy duros de pelar".































martes, 5 de junio de 2007

Como juguetes rotos

















La noche había sido agitada. Habíamos establecido turnos de vigilancia, por lo que pudiera pasar. La tormenta sonaba muy cerca. Brooomm, brooomm y entonces todo se iluminaba de pronto de arriba a bajo. Era como si se hiciese de dia en un segundo. Una vez y otra, y otra... hasta que por fin aquellos ruidos tan atronadores se fueron distanciando. Cada vez sonaban más lejos. En algún momento debimos quedarnos dormidos.



Nos despertó una mañana fresca. Caían gotas de agua de todas las plantas y había un olor muy agradable, como si el mundo estuviese limpio y renovado.


Con las primeras luces nos pusimos de nuevo en marcha. Me resultaba extraño andar sobre las hojas mojadas, ya que hasta que llegué aquí, la lluvia para mi era algo que ocurría al otro lado del cristal. ¡No tenía ni idea que fuera tan mojada!.
GINA parecía eufórica. Había pasado la noche contemplando la tormenta. Decía que le gustaba ver los rayos. ¿Que raro, no?. Normalmente a los gatos nos suelen asustar los sonidos extraños, al menos a los que siempre han vivido en una casa, como yo. A Gina y DANDY se les nota que vivieron durante un tiempo al aire libre. Quizás es por eso que son más decididos y más dados a la aventura. Me pregunto que será más gratificante para un gato, si una vida casera como la que yo tuve, o una vida en libertad. ¿Será la libertad un bien tan precioso para nosotros como lo es para los humanos?. Iba filosofando sobre este tema, cuando Dandy se colocó a mi lado. Era el momento de preguntarle.
"Díme amigo, tu que has vivido como gato libre y como gato doméstico, en cual de las dos formas te sentiste más feliz?".
"Bueno, yo fui muy feliz con nuestros humanos. Para un gato libre, ser adoptado y vivir en una casa abrigada es un privilegio. La vida libre es más intensa, pero suele ser mucho más corta. Yo tuve la suerte de conocer ambas facetas, como ya te conté.
 
"El JARDÍN de ARMONÍA es un lugar precioso y nos cuidaban con mucho cariño, pero la vida allí no siempre era fácil. Éramos muchos, y no siempre congeniábamos unos con otros. A veces había peleas, sobre todo entre los machos y, en determinadas épocas del año, había mucho jaleo aunque nunca se llegaba a las patas. También había que pelear por la comida. Para los que habíamos nacido allí, como Gina y yo, todo ésto constituía un hábito, pero era mucho más difícil para aquellos pobres compañeros que eran abandonados allí por sus familias humanas. Cuesta imaginarlo, ya que yo siempre tuve buenas experiencias con los humanos. Cuentan que a veces los humanos adoptan a uno de nuestras crías para divertir a un niño humano. Esto suele ocurrir en esa época que llaman Navidad. Pasan los meses y empieza a hacer calor. Cuando el cachorro crece y empieza a hacer su aprendizaje normal para ser gato (trepar, saltar, dejar marcas con uñas o marcar territorio), su familia humana decide prescindir de el. Durante ese tiempo, el gatito se ha acostumbrado a recibir comida diariamente, sin tener que pedirla, y está acostumbrado a las comodidades de una casa. Cuando llegan al jardín, aquél es un mundo demasiado grande para un gato de salón. No saben buscar la comida ni protegerse de la lluvia ni el frío. Además, es sabido que entre los gatos hay algunos muy dominantes, que pegan y persiguen a los recién llegados. Muchos de ellos acaban en la calle, heridos o mueren por causa de uno de esos artefactos con ruedas. Son como juguetes rotos. La vida de los gatos en la calle es solitaria y breve. Muchas veces me he preguntado si, los que abandonan un animal, se preguntan alguna vez qué habrá sido de el".
"Vaya, nunca hubiera imaginado que los humanos pudieran ser tan crueles".
"Bueno, hay de todo, pero se les acusa como especie de estar causando la destrucción de su mundo e incluso, de haber llevado a la extinción a muchas especies animales".

"Entonces, ¿su mundo está en peligro?".

"Más de lo que imaginas, pero ya hablaremos de todo eso en otro momento". "Empieza a hacer demasiado calor. Paremos a descansar y a reponer energías".
Gina, que se había adelantado, se volvió hacia nosotros "Un poco más adelante hay un rio de aguas refrescantes. ¿Que os parece si paramos allí?.







domingo, 27 de mayo de 2007

Primera jornada

Caminamos durante varias horas bajo una enorme extensión de frondosa y fresca vegetación, que nos protegía del sol y el calor. Eran helechos que nos cubrían totalmente, así que nos movíamos inmersos en un mar de un intenso color verde y no veíamos lo que nos rodeaba.
Dandy parecía conocer el camino y tenía un gran sentido de la orientación, estoy seguro de que de no ser por el ya nos habríamos perdido. Me pregunto si ya habría hecho antes este viaje.
Los helechos empezaron a clarear y llegamos a un valle amplio, lleno de árboles plagados de flores rosadas.

El calor empezó a hacerse sentir y Gina insistió en parar a descansar y comer algo debajo de uno de aquellos árboles. Después de unos pocos preparativos, todo estuvo listo. Comimos de nuestras latitas de reseva y nos echamos un rato a dormir.

"A partir de ahora", dijo Dandy, "será mejor que evitemos las horas de calor, que solo nos producirán desgaste". "Podemos ganar tiempo si descansamos durante estas horas y avanzamos en las horas del amanecer y el crepúsculo, que es además cuando nuestra vista es más aguda".

Mientras dormitaba, levanté la vista hacia el árbol que nos daba sombra. ¿Dónde había visto antes aquellas frutas de color rojo oscuro?. De pronto lo recordé. Eran aquellas frutas que Amo y Ama llamaban cerezas. Recuerdo que me divertía mucho cogiéndolas del rabito y salía corriendo a jugar con ellas sin que Ama se diera cuenta. En mis sueños, volví a recrear todo aquello. Mis recuerdos, que me acompañaban siempre.


No puedo precisar cuanto tiempo había pasado con aquella ensoñación. De pronto, noté el frescor del relente y mi mente empezó a aclararse. Observé que el grupo empezaba a ponerse en marcha. Me estiré, primero el lomo, luego una pata, luego la otra. Bostecé unas cuantas veces y me dispuse a continuar con nuestro camino. Me gustaría saber a dónde nos dirigíamos y si realmente valdría la pena haber abandonado nuestras comodidades.



El sol empezaba a declinar y nuestras sombras empezaban a alargarse cada vez más.
Dandy se situó a mi lado. "¿Hacia dónde nos dirigimos?", pregunté. "Si vamos a buen paso, tal vez mañana por la noche o pasado, lleguemos al Bosque de Schatten". "Es un bosque oscuro, frondoso y no exento de peligros, pero no te preocupes, encontraremos ayuda y seguro que no será tan terrible como parece".
Anduvimos entre las sombras, sin temor, pero, de pronto, escuchamos a lo lejos sonidos que parecían de tormenta. En poco tiempo, gruesas nubes de color gris plomizo oscurecieron la poca luz que quedaba del día. Parecía muy amenazador, así que, decidimos de común acuerdo, buscar cobijo en elguna cueva y continuar pronto con las primeras luces del día siguiente. Por suerte, no tardamos en encontrar una cueva acogedora y allí, pasamos la noche.



La noche fué tempestuosa. EL sonido de los truenos nos sobresaltaba a cada momento. Los rayos convertían la noche en día, pero nos sentíamos seguros. Estabamos a cubierto y juntos.