miércoles, 2 de enero de 2008

La historia de Porccellino










Seguimos caminando por las desiertas calles de aquella antigua ciudad. La humedad nos calaba hasta los huesos. El cielo se había cubierto de una uniforme masa de nubes grises.
Flanqueando las calles se veían estátuas que parecían observarnos. Era como si el tiempo se hubiese detenido de pronto.
"¿Que representan éstas estátuas"?, preguntó Gina, "parecen dormidas en un sueño espectral".
"Estas estátuas son los antiguos habitantes de la ciudad", contestó Juditha. "Como ya os contábamos, solían utilizar pieles de animales, sobre todo de jabalíes, e incluso comerciar con ellas. Llegó un momento que ya no quedaba en toda la comarca más que un pequeño jabalí. Temiendo por él, los gatos guardianes de la niebla lo escondimos en nuestro jardín. Era nuestro protegido y nada debía ocurrirle, pero una fría noche de Noviembre, una violenta ráfaga de viento abrió de golpe el portón de nuestro jardín. Porccellino, que así era como le llamábamos, salió trotando alegremente. Sin que pudieramos evitarlo, recorrió el foso, luego la plaza que da entrada al palacio y a continuación tomó dirección hacia el viejo puente de la ciudad. Corrimos detrás de el, pero no logramos evitar que los ciudadanos reparasen en el. Antes de que nos diésemos cuenta había llegado al viejo mercado. Los habitantes le perseguían gritando, armados de palos y ballestas. Llegó un momento en que Porccellino estaba rodeado por todas partes. El pobre jabato estaba aterrorizado. Sólo un pequeño niño delgado y cubierto de harapos hizo frente a la multitud, abrazándose al animal para defenderlo. La multitud avanzó y se abalanzó sobre ellos. Una lanza hirió el costado de Porccellino. Por su mejilla cayó una lágrima y después otra..
Ante la imposibilidad de detener a la multitud enfervecida, la gata guardiana de la niebla alzó enfadada su cola nebulosa, de un lado a otro. Aquella acción tan cruel debía ser castigada. Una densa niebla se cernió sobre la ciudad. Un frio de muerte adormeció los cuerpos de los ciudadanos. Sus miembros quedaron paralizados, convertidos en estátuas. También Porccellino y su pequeño amigo quedaron inertes. Una de las lágrimas de Porccellino cayò al suelo y en contacto con la fria niebla, se convirtió en cristal. Entre las patas del animal apareció una pequeña urna urna para recolectar ayuda para los niños pobres. Sólo en las frias noches de Navidad, la vida volvería a bullir en la ciudad. Sus habitantes revivirían temporalmente y las tiendas y mercados se llenarían de nuevo de gente, riendo, comprando y vendiendo. Si alguien fuese entonces capaz de curar la herida del costado del pequeño jabalí, o los habitantes de la ciudad pudiesen llegar a sentir pena por un necesitado, Porccellino reviviría y con el, la ciudad y sus habitantes volverían a la vida.
Si los habitantes habían aprendido la lección, la vida volvería a ellos para siempre y la ciudad brillaría como nunca antes lo hiciera".
"Caramba, que son éstas pequeñas cosas blancas que caen desde las nubes?", dijo Óscar con su voz peculiar.
"Se llama nieve", dijo Azzurra, "nos acercamos a la Navidad y a la época más fria del año. Mejor será que nos pongamos a cubierto". "La Navidad es una época llena de sorpresas, en la que todo puede ocurrir".








































jueves, 22 de noviembre de 2007

La ciudad en la niebla








































Conforme nos íbamos acercando, la densidad de la niebla iba en aumento. Nos era imposible imaginar lo que pudiera haber al otro lado, así que íbamos los los siete muy juntos, para no perdernos en aquella masa algodonosa. Hacía frío y aquella niebla húmeda nos calaba hasta los huesos. Al cabo de un tiempo, la niebla dió paso a enormes nubarrones grises, pero la visibilidad, mejoró algo.
De pronto, nos hallamos ante la puerta de una fortaleza de piedra recia. Entramos sin ningún obstáculo.
Tras atravesar el foso y una enorme fuente, apareció ante nosotros un precioso jardín con setos recortados y fuentes con figuras mitológicas.
Desde un muro, cercano al palacio, nos observaba una gata de largo pelaje perlado y ojos azules. Sentada en un banco, y en actitud tan estática que parecía una estatua había una preciosa gata gris rayada y junto a ella un majestuoso gato pelirrojo.
La gata de ojos azules fue la primera en dirigirse a nosotros.
"¿Queridos viajeros, que os trae a nuestra ciudad?.
"Quizás la curiosidad felina, que nos impulsó a ver más allá de la niebla", dijo Dandy, "pero díme, quienes sois y que lugar es este?"
"Yo soy Azzurra, la guardiana de la niebla y estos son Juditha y Sansone. A los demás compañeros, ya los ireís conociendo. Este lugar es el hogar de los gatos guardianes de la ciudad, la ciudad en la niebla".
"¿Cual es la causa de esta densa niebla?", preguntó Gina.
"Es una triste historia, que ocurrió hace ya siglos. Cuando hayaís descansado y tomado un poco de leche caliente, os enseñaremos la ciudad y os contaremos su historia", dijo Azzurra.
"Bien, vamos allá", dijo Gatsby, relamiéndose sus largos bigotes, todavía manchados de leche.
La amable Juditha se colocó junto a Gatsby y Sansone se puso al frente del grupo. También nos siguió una gatita rayada y blanca.




Recorrimos calles desiertas. Llegamos a un rio, cruzado por varios puentes, atravesando uno de ellos que parcía tan viejo, que parecía increíble que pudiese sostenerse. Ambos lados del punte estaban plagados de comercios en cuyos escaparates refulgían las piedras preciosas, el oro y las joyas mas valiosas que nadie pudiera imaginar, pero no había nadie en ellos. Solo nosotros, los gatos, y la niebla.
"¿Porqué está todo tan solitario?", preguntó Gatsby, "¿Donde están los habitantes de esta ciudad?".
Fué Azzurra quien habló, "Esta ciudad fué en otro tiempo cuna de la cultura, la riqueza y el arte. Sus palacios y museos eran la admiración de propios y extraños. Sus plazas y calles bullían de actividad y eran invadidas por innumerables visitantes, que admiraban sus estatuas, sus fuentes y su magnífica catedral de mármol de colores. Sus habitantes vestían ropas elegantes de tejidos carísimos. Sus comercios dejaban boquiabiertos a los extranjeros. Todo el que tuviera dinero, podía comprar cuanto desease, joyas, dulces, muebles antiguos, preciosos tejidos brocados o prendas de lana tan finas que parecían tela de araña. El problema era que los habitantes de la ciudad, en su afán de lujo, utilizaban con excesiva frecuencia pieles de animales para sus vestidos, botines y abrigos. Sus vidas parecían no tener ninguna importancia y cada vez quedaban menos".
Seguimos andando y atravesamos una galería, flanqueada a ambos lados por figuras y llegamos a una plaza muy amplia con un palacio flanqueado de escudos multicolores y una torre coronada.La plaza estaba adornada por una gran fuente con caballos y preciosas estatuas, pero no había nadie en las calles. Solo gatos. Solo niebla










martes, 20 de noviembre de 2007

Topadas y reencuentros































Era una gélida mañana gris. El sol ni siquiera atisbaba entre la densa capa de nubes. El suelo estaba todavía cubierto de escarcha de la noche. Por el camino iban caminando dos gatos, muy de puntillas, para no enfriarse las patitas. Parecían conocerse desde hace tiempo. El mayor de los dos era un gran gato pardo de cabeza redonda y bigotes rizados. El otro era un gatito jóven de color gris rayado. El mayor iba canturreando una cancioncilla con su aguda y sonora voz y el pequeño le hacía coro y saltaba alegremente de un lado a otro. El frío no parecía quitarles el buen humor.


De pronto, obsevaron a lo lejos que las nubes se habían condensado tanto que no s podía ver nada.

"Quizás fuese mejor cobijarse en una cueva, parece que tendremos tormenta ", dijo el gato grande, "vamos a buscar, mira, allí parece que hay una bastante acogedora y protegida por matorrales". Con una topada de su gran cabeza, apartó el matorral y su cara de sorpresa no fué menor que la de aquellos que habitaban en la cueva.


"¿Pero quienes sois vosotros y como osaís invadir nuestro territorio?", les dijo un gran gato rojizo de larga melena. "¿Esque no conoceís las normas de respeto felino?".


"Sentimos molestaros, pero ncesitamos protegernos de la tormenta. Hemos llegado hace poco y venimos en son de paz. Yo soy ÓSCAR aus dem Botanischen Garten y este es ELVIS, de la estirpe de los gatos azules. Quienes sois vosotros?".


"Yo soy GATSBY y estos son DANDY, GINA, TUSHA, PUSHKIN y la que duerme en el rincón es TATIANA. Ella también procede de la estirpe de los gatos azules".

"¿Tatiana?", dijo el pequeño Elvis, "ese era el nombre de mi madre. Ella es el motivo de mi viaje hasta aquí". Se acercó sigilosamente y se quedó observando a Tatiana. De pronto, sin poder contenrse, rozó suavemente su cara. Siguió una topada hasta que ella despertó. En principio pareció no reconocerlo, pero después de olfatearse largamente, irrumpieron los dos en topadas y caricias. También Óscar se alegró de volver a ver a Tatiana.


Tras los saludos y presentaciones reglamentarias, fueron inevitables las preguntas, pues es sabido que los gatos son seres muy curiosos.

"¿Cuales son vuestros planes?", preguntó TUSHA, con su mirada inquisitiva y curiosa.


"Yo voy en busca de la Ciudad Santuario de las montañas de Ewigerschnee. Quiero visitar allí a un amigo que me ayudará a ver el futuro".


"Yo, ya he encontrado a mi madre, pero juntos viajaremos hacia Bastis, la ciudad de las sacerdotisas de Bast que cuidan a pequeños gatitos. Quizás allí podamos encontrar a mi hermana Estela y volver a ser una familia feliz".


"Bien, viajaremos juntos, ya que según la brújula que brilla en la oscuridad, vamos todos en la misma dirección. Descansad, porque no tardaremos en ponernos en marcha", dijo Dandy.


"¿Pero no temeís a la gran tormenta que se avecina?", preguntó Óscar, "¿esque no habeís visto esa niebla tan densa?".

"Eso que veis, no es una tormenta. Es la ciudad en la niebla. Es una curiosa historia que nos contarán con más detalle los amables gatos guardianes de la ciudad. Si teneís curiosidad, venid con nosotros y los conocereís".






lunes, 5 de noviembre de 2007

Samhain, la noche entre la vida y la muerte
































Samhain, la noche de las noches. Es la noche de los seres que, como nosotros, han sobrepasado el umbral y han llegado a este mundo en el que ahora nos encontramos. Es la noche en que el velo entre la vida y la muerte es muy ténue y en algunos puntos se rasga y entonces los vivos pueden percibirnos con tanta realidad, como si estuviesemos con ellos. Ellos lo intuyen y tratan de atraernos hacia ellos, encendiendo velas, para que sepamos que nos recuerdan.

También es la noche en que los canales que comunican los nueve mundos, son especialmente permeables. Es pòr eso que seres malignos o perversos pueden pasar de un mundo a otro. Los humanos los conocen cómo brujas, íncubos y almas en pena. Les temen y tratan de engañarlos disfrazándose como ellos. Nosotros les llamamos los errantes y tratamos de esquivarlos, ya que no son buena compañía.



Aquella noche nos reunimos por última vez con nuestros amigos del bosque. La luna estaba menguando, por lo que la noche era oscura. Solo nos alumbraban los destellos de nuestros Seres Luz. Era una noche extraña en verdad. Parecía que había electricidad en el aire. A veces, seres invisibles parecían rozarnos, produciéndonos sensaciones diferentes. Algunos nos acariciaban, como un viento cálido en la fria noche de otoño. Otros nos estremecían.

Hablamos y hablamos hasta bien entrada la noche, pero aún así, se nos quedaron tantas cosas por decir. Por un lado hubiéramos querido quedarnos con ellos, por otro, sabíamos que debíamos continuar nuestro viaje.


A la mañana siguiente, ellos aún dormían cuando emprendimos nuestro viaje. El bosque estaba en silencio. Solo las aves que anuncian el amanecer. Nuestras patitas resbalaban sobre las hojas cubiertas de escarcha. Todavía el sueño entornaba nuestros ojos y nuestros músculos estaban algo entumecidos por el relente.

Atrás quedaron nuestros queridos amigos del bosque. Sus voces y sus amables consejos todavía resuenan en nuestros oidos. Sus regalos todavía nos acompañan y algunos como, la brújula que brilla en la oscuridad o el saco de los deseos, nos serán útiles en nuestro viaje. De alguna forma continuarán con nosotros hasta que nos volvamos a encontrar.


En nuestro camino a través del bosque, hemos visto criaturas y plantas de todo tipo. AIRAM es una enamorada de las plantas. A cada paso, se queda extasiada cuando descubre alguna flor desconocida para ella. Siempre nos cuenta que tenía un precioso jardín, lleno de árboles altísimos, en el que había figuras de piedra y una casa llena de libros y hasta un piano.


"¿Que es un piano?", preguntamos a coro.

"Un piano, para que lo entendaís, es una caja de madera de la que se puede sacar música con las manos", dijo Airam

" ¿Y que es música?", preguntó Tatiana.

" Como os lo explicaría...... es, como si combinando muchos sonidos, se construyera algo que se pudiese cantar".

"¿Podría hacerse música con nuestros maullidos?", preguntó Gatsby.

"Pues claro, de hecho, hay unos gatos muy famosos que cantan canciones de Navidad. Creo que se llaman los JINGLECATS".

"¿Podemos intentarlo nosotros?", preguntó Tusha.


Tan animados íbamos en nuestra conversación, que no reparamos en que habíamos llegado a un cruce de caminos. Allí, sentado en actitud espctante, había un esbelto gato negro que no dudó en dirigirse a nosotros.


"Espero que perdoneís mi interrupción. Acabo de llegar y estoy buscando el bosque de Hundertaugen. Me han dicho que debo dirigirme allí si quiero encontrar a mis viejos compañeros".

De pronto, TATIANA avanzó hacia el como si lo conociera " Tu eres, te pareces tanto a mi amigo...Pinocho"

"Claro, yo soy PINOCHO y tu eres...¿Tatiana?, ¿pero que haces tu aqui?"

Tatiana y Pinocho se olfatearon largamente y cuando se hubieron reconocido se dieron muchas topadas cariñosas. Tatiana quiso saber noticias de su familia, de su pequeño Elvis. !Pinocho parecía tan feliz y lleno de vida!


Después de contar uno y otro cómo habían llegado hasta aquí, nos sentamos un rato con el sobre un muro, para explicarle como llegar hasta el lugar en que habitaban nuestros amigos del bosque, con los que el deseaba reunirse. 
El camino no era largo ni peligroso, así que si apresuraba el paso, podría llegar sin problemas antes de qu el sol empezase a declinar.
 Después, el bosque se llenaba de sombras y podía desorientar a un gato recién llegado como el. 
Así pues, deseándonos suerte mutuamente, dirigimos nuestros pasos en direcciones opuestas.




















jueves, 11 de octubre de 2007

Tatiana, la belleza gris
























 

TATIANA es una gata nueva.
 
Su juventud y su belleza exótica nos tiene enamorados a todos. No es muy grande, pero es muy esbelta y su pelaje es de un tono gris, algo más claro que el de Pushkin y Tusha. Sus ojos son de un color verde esmeralda profundo. Su mirada es indescriptible y su carácter es totalmente adorable.

Algunos gatos de Hundertaugen, la recuerdan de cuando vivían en el  JARDÍN de ARMONÍA.
 
MATÍAS ya intentó conquistarla por entonces, pero ella era demasiado joven. Ahora lo ha intentado de nuevo, utilizando todas sus dotes de seductor, pero ella parece tener las ideas muy claras. Todo su empeño está en encontrar a su pequeña hija ESTELA. Ella sabe que está aquí, en alguna parte de Asgard. Ha preguntado a todo el mundo, desde que llegó ayer de madrugada. ¡Esa temible madrugada!.


Anoche, tras los saludos y el recibimiento de rigor, nos pusimos a cubierto para protegernos de la tormenta. Tatiana se sentó con nosotros y nos contó su historia.



El 8 de Agosto del verano anterior , una gata negra llamada REGALIZ, dió a luz a cuatro gatitos. Dos gatitas, una negra con bikini blanco y otra gris, que fueron llamadas Tania y Tatiana, y un pardito y un gran gato blanco que no vivieron.




Las dos hermanas crecieron bajo los abnegados cuidados de su madre y se convirtieron en dos gatitas amables y confiadas. Tenían comida, caricias y además, eran libres. Tenían un precioso jardín lleno de altísimas palmeras y árboles de muchos tipos por los que trepar y esconderse. ¿Se podía pedir más?.



La naturaleza siguió su curso y al llegar la primavera, a pesar de todos los esfuerzos de sus cuidadores, Tatiana quedó embarazada. Era una especie de tradición familiar. Todas las gatas de su familia eran muy prolíficas y tenían en sus genes el extraño y poco común color gris.

El 23 de Mayo tuvo tres gatitos, dos negritos, llamados Elton y Estela y un pardito que fue llamado Elvis. Tatiana, con ayuda de Regaliz, los cuidaba y los protegía de las lluvias primaverales y también de los curiosos. Ella era muy delgada, pero comía y comía, para poder alimentar a los tres. Un buen dia, Elton fue adoptado por una familia humana. Ella quedó muy triste, pero comprendió que era lo mejor que le podía ocurrir. Estela enfermó. Un dia se la llevaron y no volvió. Solo quedaba Elvis. Tatiana no esta preocupada por el, porque sabe que es un gato muy valiente y que Regaliz y Fausto, el gran gato gris, hermano mayor de una camada anterior, velarán por el hasta que sea grande.



Tatiana también enfermó y fue enviada a un lugar en el que la cuidaban y en el que había muchos otros gatos y otros animales más ruidosos. No acababa de encontrarse bien. Un dia la durmieron y cuando despertó, su barriga estaba cruzada por una enorme cicatriz. ¿Que le había ocurrido?. Pasados unos dias, la devolvieron a su jardín, pero a pesar de los cuidados y el cariño de sus humanos, cada vez se encontraba más débil. Volvieron a enviarla a aquel lugar donde la habían curado. De madrugada sintió que su cuerpo era leve como una pluma y ya nada le dolía. Entonces apareció aquí.


Aquí nadie ha visto a la pequeña Estela, pero nuestros amigos del bosque nos han contado, que en alguna parte, en dirección hacia el norte, existe unas gatas, llamadas Sacerdotisas de Bast, dedicadas al cuidado de los cachorros que llegan hasta aquí. Viven en un santuario llamado KINDERGARTEN. Su labor es muy especial, ya que los pequeños gatitos no saben orientarse ni buscar alimento y no podrían sobrevivir aqui, ni con la mejor voluntad. Los cuidan y educan hasta que están listos para volver a nacer en una nueva existencia.


Así pués, Tatiana ha decidido acompañarnos en nuestro viaje. Entre todos, la ayudaremos a encontrar a su querida hija.


A nuestros amigos del bosque les cuesta dejarnos ir. Temen por nosotros, pero la suerte está echada y todo está ya preparado. Partiremos en cuanto cesen las grandes lluvias y el cielo deje de rugir.

Nosotros también les echaremos de menos, pero las estrellas dicen que nos volveremos a ver. Las estrellas son sabias....












sábado, 22 de septiembre de 2007

Historias de otoño





















































































Hola, soy TUSHA.
Como he sido el último en llegar, me han permitido que cuente mis experiencias. He de reconocer que el principio fue muy duro. Aunque vuelvo a encontrarme sano y fuerte, estaba muy triste. No podía aceptar mi nueva situación y el hecho de no volver a ver a mis humanos ni a mi queridísima SCHATZY.

Gracias a mis amigos y amigas que ya llevan tiempo aquí, acabé por comprender que mi aflicción era normal. Todos ellos habían pasado antes por ello y su ayuda y cariño es muy importante para mi. Sobre todo GATSBY y DANDY, que a veces me arropaban y me trataban como a un niño. Mi hermano PUSHKIN me anima con sus bromas. Hasta GINA me mira con afecto y me da topadas cariñosas y me dice "Ánimo muchacho, nada es tan terrible como parece. Dáte tiempo y verás..."

La que es un verdadero bálsamo para mi es AIRAM, mi ser luz. Me acaricia con sus pequeñas y cálidas manos y me sonrie con tanto cariño. Me transmite mensajes de ánimo y no me deja que esté triste o tenga miedo.





Ahora que ya empieza a refrescar por las noches, ella pone sus manos sobre mi cabeza y no apaga su luz en toda la noche.

La otra noche me contó que hace tiempo, cuando era humana, tuvo una hija que por las noches tenía mucho miedo a las luces de los faroles de la calle. Éstas proyectaban terribles sombras sobre la pared y la niña no se podía dormir y pasaba las noches encogjda en su cama. Otras veces, conseguía dormirse y tenía horribles pesadillas en las que veía seres de largas piernas o seres blancos muy altos que escarbaban debajo de su cama. Airam dejaba una luz encendida y pasaba noche tras noche con la niña, cantándole la "canción del reloj de cuco", para que se durmiera tranquila. Otras veces, le leía historias de animales, de un libro llamado "El libro de la selva". Y la niña se dormía y poco a poco dejó de tener miedo. También me contó otra noche que en esa época fria que llaman Navidad, en la que los humanos decoran los ásrboles con luces y guirnaldas, la niña miedosa se dormía mirando las luces parpadeantes del árbol de Navidad, abrazada a su oso de peluche blanco.












Seguro que fue una niña feliz.

Los días se vuelven más cortos y los árboles del bosque de Hundertaugen están cambiando de color. Ya no son verdes, sino que van tomando colores amarillos y dorados. Desde hace varios dias, el cielo se ha vuelto profundamente gris. Densos nubarrones morados han cubiero todo. Airam se ha asomado y arrugando la nariz ha dicho "Esta tarde, tormenta" y en efecto, en un momento dado, se ha oído un gran rugido y entre los malhumorados nubarrones se ha abierto un gran boquete y ha empezado a caer tanta agua, que tapaba todo lo qwue alcanzaba nuestra vista. No se porqué he pensado si en mi antiguo mundo también estaría lloviendo y me he acordado de la pobre paloma que veía desde la ventana, que incubaba sus huevos, aunque estuviera cayendo el diluvio.





Moctezuma dice que pronto algunos árboles perderán sus hojas y entonces habrá que protegerse.Nuestros amigos del bosque se están preparando para el frío. Se alimentan más y están acondicionando sus refugios con hojas, para mantenerse calientes. Es lo que los humanos llaman OTOÑO.

Dicen que pronto tendremos que partir. La gran hoja del oráculo del bosque, nos avisó de que debemos dejar el bosque y continuar el viaje que iniciaron mis compañeros hace ya algunos meses. Si no lo hacemos, el tiempo no nos será favorable y no podremos cumplir nuestra misión.
Yo no se a donde vamos. Sólo se que es un viaje muy importante y que hay muchas cosas que ver y que aprender, así que yo me apunto.
Sólo me apena mucho dejar a nuestros queridos amigos del bosque, que tan bien nos acogieron y tanto nos han enseñado sobre como sobrevivir en la naturaleza. Esto ha sido muy útil, para gatos como nosotros que hemos vivido siempre entre almohadones.
Iván acaba de llegar. Es un gato siamés que no tuvo una vida fácil. Al final de su vida, cuando estaba viejo y enfermo, fue dejado a su suerte. Al menos, en el bosque será feliz y tendrá un montón de amigos.











miércoles, 29 de agosto de 2007

TUSHA y la luz que cura







































































TUSHA lleva ya dos semanas aquí. Sigue echando mucho de menos todo lo que fue su vida anterior, pero entre todos intentamos ayudarle e introducirle en este nuevo mundo, desconocido para el.
El encuentro con su hermano PUSHKIN fue muy inesperado para ambos. Los dos quedaron uno frente al otro como si se conocieran de antemano. Realmente no era así, pues eran hijos de la misma gata (Mamá Pushkin), pero de diferentes camadas. Los dos tienen el mismo pelaje gris, siempre de punta, la misma figura ágil y las mismas patas delgadas y largas. Los dos son rebeldes y contestatarios. Como era de esperar, hicieron buenas migas desde el principio. Tusha le contó la historia de cómo Amo le había cazado en el jardín cuando sólo tenía un mes y medio de edad., tentándolo con una lata de sardinas. Luego le llevaron a casa y le pusieron en el pelo un líquido que olía muy fuerte. Desde entonces, jamás volvió a tener aquellos molestos picores.

En cuanto a GINA, creo que ella no había olvidado que en su vida anterior Tusha la había provocado desde que llegó siendo un cachorro diminuto.
Todos, menos ella, rieron cuando les conté, cómo Tusha subió al sofá todo erizado y desafiante y acabó quitándole su lugar favorito.
Con el tiempo, la relación tampoco mejoró y Gina prefirió aislarse. Ahora que los dos estaban aquí, tendrían que poner algo de su parte para solucionar sus desavenencias. Cuestión de tiempo.





Como nos ha ocurrido a casi todos, Tusha suele tener sueños, a veces muy reales, sobre su vida con Amo y Ama. Sueños que casi son viajes astrales, en los que siente que se despierta acurrucado junto a Ama y apoyado en la dulce Schatzy. Nnca se olvida.
Solo el tiempo consigue que el recuerdo sea más llevadero.





Esta tarde hemos estado charlando a la sombra de uno de los grandes árboles. Parecía más feliz y relajado que durante los últimos dias.
TUSHA: "Sabeís, hoy tengo una extraña sensación. Siento como si hubiera vuelto a casa, pero me siento disperso".
GATSBY: "Conozco esa sensación. Según me contó Dandy, eso suele ocurrir cuando alguna parte de nosotros vuelve a casa. Normalmente se trata de cenizas. Puede parecer raro, pero a veces los humanos quieren retener con ellos algo de lo que fuimos. Les da paz."
TUSHA: "¿Entonces, algo de nosotros vuelve siempre a casa?".
GINA: "Bueno, solo en gatos que hemos tenido una familia humana que nos quiso mucho".
MATÍAS: "Es cierto, nosotros los gatos libre, carecemos de ese tipo de experiencias. Yo, por ejemplo, siempre recuerdo mi jardín. El jardín en el que yo fuí amo y señor". "Por cierto, os presento a HERMANN y a ELOÍSA que acaban de llegar de allí". "¿Que tal sigue nuestro jardín?". "?Quien es mi sucesor?"
ELOÍSA: "Poco podemos contaros, pues permanecimos por un tiempo muy corto allí. Solo podemos deciros que los humanos seguían cuidando de los gatos. Por el momento no ha surgido ningún lider, que te sustituya. Se habla de vacío de poder, aunque hay algún gato joven que promete."

MATÍAS: "¿Que fue de aquél siamés grande y pendenciero que entró a provocarme?, creo que lo llamaban Faraón."
HERMANN: "Nunca supimos ya de el. Supongo que siguió siendo el rey de los gatos de la calle".

Como todos nosotros, Tusha también tiene un ser LUZ que le protege y le cuida. Se llama AIRAM y es muy especial. Llegó poco después que Tusha.
Es más pequeña y delgada que los demás seres Luz. Su pelo es rubio y rizado, como un pompón.
Tiene unas manos delicadas y siempre cálidas. Parece un poco mandona, pero dicen que tiene la virtud de curar y hacer olvidar la tristeza.
Cuentan que en otro tiempo y lugar curó a muchos niños enfermos.
Le apasionan los animales y sabe contar muchas historias sobre ellos.