Hola me llamo SASHA y soy hijo de YURI del JARDIN de ARMONIA. Yo nunca viví allí . Nací cerca de un pequeño mercado y allí viví la primera fase de mi vida con mis hermanos y hermanas. Nunca nos faltó de nada gracias a las humanas que nos cuidaban, incluso cuando la ciudad parecía una ciudad fantasma y nosotros eramos los amos de las calles desiertas.
Las calles de una gran ciudad están llenas de peligros pero, al igual que mi padre, me las apañaba. Los alfa somos así, recorremos grandes distancias. También pasé un tiempo en una planta baja donde había muchos gatos más. También vivo por un tiempo en una terraza y finalmente en mis queridas huertas, donde era feliz y libre con mis amigos y no corría ningún peligro. Teníamos hasta una casita para protegernos del frío y del calor.
El tiempo paso inexorablemente y empecé a notar sus efectos. Ya no podía comer igual. Pase varios días en la clínica pero nada cambió.
Cuando ví a las humanas a mi alrededor y aquella humana con una jeringa pensé..."Ufff, esto no me gusta nada...algo no va bien". Note un pinchazo y luego otro. Caí en una especie de letargo, una espiral como un túnel de calido terciopelo oscuro. No era consciente del tiempo que había pasado pero de pronto noté un fuerte destello que me hizo cerrar los ojos.
"Por si aún te estás preguntando lo que te ha ocurrido, has dejado tu vida anterior. Se llama "trascender". Te encuentras en el MUNDO del ARCOIRIS o SANTUARIO para prepararte para tu próxima vida pero, es tu elección lo que decidas hacer. Yo, por ejemplo, solo he venido a recibirte pero tendré que marchar pronto porque decidí quedarme en un plano intermedio para ayudar a los humanos que eran como mi alma gemela y volver a donde fui feliz y me sentí querido..aunque en otra forma. Ellos no pueden vernos ni acariciarnos pero algunos pueden sentir nuestra energía. Otros prefieren seguir aquí en alguno de los mundos o viajar de un lugar a otro, completando tareas hasta que llegue su momento de volver en otra vida. Si los humanos lo desean, volverán a encontrarnos. Tienes tiempo para pensarlo. De momento, disfruta de la belleza de este lugar y sígueme porque hay quienes quieren saludarte. Seguro que los reconoces".
Avanzaron por un sendero bordeado de arboles frondosos llenos de frutos y flores y de brillantes luciérnagas que iluminaban toda la zona.
Y al final del camino, bajo un gran cinamomo plagado de diminutas flores malva de olor dulce y penetrante se veían dos siluetas.
Eran CABEZON y CLEMENTINA, sus amigos de sus tiempos de trotamundos.
"Bienvenido, amigo SASHA", dijo CABEZÓN, un gato negro de profundos ojos amarillos. "Cuando nos despedimos hace ya cinco lunas, intuí que no tardaríamos mucho en volver a encontrarnos". Se saludaron con una larga topada de sus húmedas narices.
Ambos habían recuperado su juventud y se sentían felices de volver a estar juntos.
Una gatita carey, se acercó y le dio con la pata. "¿Eh, no te acuerdas de mi?, soy tu hermana CLEMENTINA, la gata de la luna".
Pasó un tiempo. Aquel era un mundo precioso pero tanto SASHA como CABEZÓN decidieron volver a las huertas en las que habían sido tan felices. No podrían verles ni acariciarles pero serían los espíritus protectores de los gatos de la colonia y sus amables cuidadoras.








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