martes, 24 de junio de 2008

Magia en el aire





Llevábamos ya muchos dias recorriendo la campiña, cubierta de los colores más vivos imaginables. Unas veces eran campos de trigales de vivo color amarillo. Otras veces eran viñedos de colores ocres o bosques de intenso color verde. Las tardes eran cada vez más largas, lo cual indicaba ya la presencia del verano. También el calor era cada vez más intenso. 
Estaba atardeciendo y el cielo amenazaba con grises nubes que parecían árboles. Sin darnos cuenta, habíamos llegado a un campo cubierto de amapolas. Lo atravesamos y su color era de un rojo tan intenso, que parecía que el cielo iba a empezar a arder. Llegamos así a una colina verde, flanqueada de unos curiosos árboles alargados y puntiagudos. El campo olía bien.

Al final de aquella colina nuestros pasos nos llevaron aun viejo camino empedrado, cuyas losas pulidas por el tiempo, parecían invitarnos a seguirlas. Entre tanto , la noche se había ya extendido sobre nuestras cabezas. En su color azul brillante, destacaba una luna enorme y radiante que era como un faro para nosotros. Podíamos ver hasta el último detalle, lo cual tampoco era de extrañar, considerando que los gatos podemos ver perfectamente en la oscuridad.

En un claro, e iluminado por un rayo de luna, estaba esperando un gato pardo, grande y lustroso. Nos llamaba desde lejos con una voz aguda, que nos resultaba familiar. Nos decía "Vamos, vamos, amigos, no debeís perderos la fiesta del dia más largo del año. Os estamos esperando". Al acercarnos, casi no podíamos dar crédito a nuestros ojos. Claro, aquella voz era la de nuestro amigo Óscar, el gato cantor. Según nos contó, se había adelantado para reunirse con unos amigos que llegaron hace algún tiempo.


La noche tenía algo especial, como si miles, millones de pequeños seres luminosos flotasen en el aire. Era una noche mágica, de esas que los gatos sabemos reconocer. Nos basta con olfatear, para saber lo que está ocurriendo. Seguimos andando por aquella vieja calzada y de pronto escuchamos voces conocidas para nuestros oídos. Canciones nocturnas de nuestros congéneres. Ante nosotros, se encontraba un edificio imponente, redondo, todo flanqueado por arcos e iluminado por la luz de la luna. En sus gradas se aposentaban miles de nuestros congéneres. La alegría era exuberante. Algunos cantaban, otros bailaban y otros simplemente charlaban en círculos a la luz de la luna.


Óscar nos presentó a una pareja de siameses, los amigos a los que había salido a rescatar. Eran Claudio y Klaudia, que habían superado todos los obstáculos, hasta conseguir estar juntos. Ellos nos contaron que habían elegido aquella vetusta ciudad, porque era la "ciudad de los gatos", en la que todos nosotros eramos bienvenidos y se nos consideraba ciudadanos respetados. Toda la ciudad estaba formada por edificios antiquísimos y vetustas ruinas, testigos de un pasado esplendor. Estaba toda habitada por gatos. Gatos bellos y felices.


































































































lunes, 9 de junio de 2008

Historias de amor y egoísmo




Hacía ya casi dos meses que dejamos a nuestros amigos tan queridos de la que fue "la ciudad bajo la niebla". Todos habíamos aprendido alguna lección. Prometimos volver, pero pasaría mucho tiempo hasta que eso ocurriese.
"Queridos amigos, vuestras caras amables, permanecerán por mucho tiempo en nuestras retinas y en nuestros corazones, pero debemos seguir nuestro camino".
Entre tanto, la primavera estaba en todo su apogeo. Recorríamos campos cubiertos de viñedos y trigales, sembrados de rojas amapolas y árboles en flor, promesas de los frutos, que estaban por llegar. Los dias se volvían más y más calurosos. Algunas veces, nos sorprendía alguna tormenta y nos obligaba a cobijarnos en alguna cueva. Las noches aún eran frescas y dormíamos acurrucados unos contra otros, mientras nuestros Seres Luz tocaban levemente las campanulas, que emitían sonidos tan armoniosos que nos incitaban a dormir y a soñar felizmente con nuestros seres queridos. Eran esos agradables viajes astrales, los que nos hacían sentirnos tan cerca de ellos, tocar sus caras y sus cabellos cada noche, sabiendo así, que ellos también nos recordaban.
Óscar y Claudio, habían partido en otra dirección para encontrarse con Klaudia. Estos dos últimos eran siameses y tan parecidos que, cuando Claudio vio a Klaudia la primera vez, pensó que era su propio reflejo en el agua del estanque. El flechazo fue inevitable, pero desgraciadamente duró poco. Claudio llegó aquí y ella no pudo resistir su ausencia por mucho tiempo y dos meses después, le siguió hasta aquí.
De alguna forma, nos recordó la historia de aquellos amantes que prefirieron morir que vivir separados.
Aunque algunos humanos no lo crean, los demás animales tenemos algo más que instinto. Sentimos amor, amistad, tristeza y alegría, pero no egoísmo. Si luchamos, es por defender nuestro territorio o nuestras crías, no por egoísmo o mezquindad.
Alguien nos contó lo que ocurría en un país en el mundo de los humanos. Dicho país era recorrido por varios rios, pero uno de ellos, que era uno de los más caudalosos, recorría varias comarcas. Cuando llegaban las lluvias torrenciales, dicho rio se desbordaba y causaba grandes males y destrucción. Pero había una comarca, que creía tener la posesión del rio. Era una comarca seca, porque no utilizaban el agua del rio para nada, pero negaban el agua a las demás. Las demás regiones no podían regar sus frutales, por causa de la avaricia de aquellos. Llegó un año, en que decidieron organizar una gran fiesta para honrar a su venerado rio, pero inesperadamente, comenzó a llover. Llovió torrencialmente durante dias y dias y el rio, disgustado por la mezquindad de los habitantes de aquella comarca, inundó todos los preparativos de la fiesta, que quedaron cubiertos de barro.
"Vaya, hubiera sido mejor haber compartido el agua a tiempo, ¿no creeís?", dijo GINA.
"Claro", dijo DANDY, "el agua no pertenece a nadie. Es un bien común, que a nadie debe negarse y menos aún a un hermano".
"Mirad", dijo GATSBY, "fijaos cómo beben agua los gorriones en aquella fuente. Ellos tienen el mismo derecho que nosotros."





















viernes, 11 de abril de 2008

Y de nuevo el viento....







Llevábamos ya varios meses en aquella maravillosa ciudad. Nuestros nuevos amigos, se resistían a dejarnos marchar. Los humanos nos mimaban y nos proveían de todo tipo de comodidades y nunca nos faltaba nuestra leche caliente. Durante el frío invierno, cuando estaba cubierto de blanco, solíamos refugiarnos en algún lugar cálido y siempre surgía algo que celebrar o alguna nueva historia que contar.

Nosotros les contamos de nuestra ciudad, en la que durante varios dias el cielo se volvía de brillantes colores y en la que en primavera florecían los naranjos en las calles.

Gatsby, que llevaba algunas semanas muy nostálgico, les habló de Amo y Ama y de nuestra querida Schatzy, con sus ojos pintados.

Tusha les contó la historia de aquella pareja de tórtolas que haciendo frente a la lluvia y el granizo, crió a sus pequeños y frágiles hijos.

Dandy y Gina hablaron de su maravilloso jardín, en el que que al llegar el otoño los árboles se teñían de amarillo y rojo.

La bella Giulietta nos contó de una ciudad en la que unos amantes, cuyas familias eran enemigas, prefirieron morir, antes que renunciar a su amor. Conocía muy bien la historia, porque de ella provenía su nombre.


Hacía días que había entrado la primavera y la ciudad se había cubierto de pequeñas flores amarillas y de preciosos iris violetas, símbolo de la ciudad, pero aquella tarde, el viento soplaba con mucha fuerza. Se colaba por todos los resquicios y silbaba. Los árboles se movían de un lado al otro y sus ramas, casi se doblaban.
Las nubes se arremolinaban en el cielo. Fué en aquella noche tan desapacible, cuando Azzurra nos contó de una ciudad muy, muy antigua llamada GATIBONA, en la que los gatos eran famosos y eran considerados ciudadanos como los humanos . En aquella ciudad, los gatos se movía a su antojo por los antiguos monumentos y ruinas de tiempos lejanos y eran admirados por propios y extraños. Al oir aquello, nos miramos y, por alguna extraña razón, de nuevo se despertó en nosotros el espíritu viajero. Tal vez fuera el viento que impulsa a los espíritus inquietos, tal vez las historias de nuestros amigos. No iba a sernos nada fácil dejar la querida ciudad y tantos buenos amigos, pero algo nos decía que pronto sería el momento de continuar nuestro viaje.






























lunes, 25 de febrero de 2008

viernes, 8 de febrero de 2008

Ha llegado un mensaje , para la gatita MISSY, de su familia humana







MISSY



DUNA

09/02/2008 Hola “mi chica”. Dos años que te fuiste y parece que fue ayer. Te tenemos siempre presente. Emilio ya está en tercero, aunque se le está atragantando la patológica general. El nunca dice nada pero yo veo marcas en el cristal de tu foto en su habitación. Si ves a Gastby y Tusha les das recuerdos. El día seis fue el “cumple “ del chico, ya veintiuno. TE QUEREMOS.Duna es muy mala pero también la queremos mucho. Hasta siempre MISSY.


























Llega un mensajero




































Los dias que siguieron a la Navidad fueron más tranquilos. La nieve, que había cubierto todo de blanco, empezaba a derretirse. Aún así, los días y aún más las noches, continuaban siendo gélidos. Se notaba que los dias iban siendo lentamente cada vez más largos.


Los habitantes de la ciudad habían vuelto a la actividad y la ciudad bullía de vida y alegría. Las tiendas y los mercados estaban repletos de gente. La alegría ra contagiosa. La ciudad nos había concedido el título de "Ciudadanos de Honor" y no querían dejarnos marchar. Nos colmaban de mimos y alimentos pues, según ellos, a nosotros debían su redención y vuelta a la vida. Pasábamos los dias caminando por las calles y puentes y, más de uno, se quitaba el sombrero como reverencia, al vernos pasar. Porcellino era libre y feliz, porque podía correr y trotar, sin sentir ninguna amenaza. Por el contrario, parecía que se había convertido en el emblema de la ciudad. Ya no volvería a tener miedo, él y sus congéneres que a veces bajaban de las montañas próximas, ya no tenía nada que temer.

Después de Año Nuevo, volvimos a visitar a nuestros amigos que vivían en el palacio con aquel precioso jardín. Pasábamos las mañanas dormitando al cálido sol invernal. Las tardes eran para contar historias. Recuerdo que JUDITHA nos contó que existía una ciudad, habitada por aristocráticos gatos que siempre lucían collares. No era una ciudad como las demás, pues estaba situada en una laguna y, como el agua había invadido la ciudad, ésta tenía canales en lugar de calles. Sus habitantes se movían por ellos por medio de unas embarcaciones que llamaban góndolas. Tenían una fiesta en la que solían disfrazarse y cubrirse la cara con extrañas máscaras.



"¿Porqué esconden los humanos sus caras detrás de máscaras y ropajes extraños. Esque a caso no están contentos con su pelaje?", pregutó DANDY.

"Bueno", contestó Azzurra, "los humanos no tienen una piel tan cálida y peluda como la nuestra. Si no se cubriesen con ropas, pasarían frio en invierno y el sol les quemaría en verano. El ser humano es bastante desvalido en muchos aspectos. Sus sentidos también son mucho menos agudos que los nuestros. Si no creasen artilugios de todo tipo, serían incapaces de sobrevivir en la naturaleza como nosotros".

"Si, pero ¿para que se ponen máscars y caretas?", preguntó PUSHKIN.

"A veces se trata de un juego o una alegre fiesta, pero en la vida real, muchos humanos no muestran su verdadera personalidad o sus intenciones. A veces no son lo que parecen ser. Hablan con palabras y gestos engañosos. Su mímica no es tan honesta como la nuestra. Ninguno de los nuestros haría algo así", contestó JUDITHA.

"Pero no todos los humanos son así", replicó airada GINA, "nosotros hemos conocido humanos nobles y que harían cualquier cosa por salvar a uno de nosotros, verdad amigos?". GATSBY, DANDY, PUSHKIN, TUSHA, OSCAR y TATIANA con el pequeño ELVIS, asintieron con vehemencia.

"Claro que si, pero al ser humano le queda aún mucho por aprender. Debe comprender que los demás seres vivos somos compañeros de viaje, no presas o seres inferiores. Su supuesta inteligencia superior es tan solo un arma para suplir su debilidad".

Mientras hablábamos, un pájaro rojo se posó sobre una de las estatuas y lanzando un grito estentóreo, llamó la atención de todos. "Soy el mensajero y vengo a informar a ÓSCAR, el gato cantor. Debes saber que tus amigos CLAUDIO, ÚRSULA y MELCHOR han llegado". ÓSCAR quedó atónito. Había llegado su mejor amigo, CLAUDIO, el gato de ojos azules que siempre le daba topadas. No podía creerlo. ¿Que le habría ocurrido?. ÚRSULA, la delgada gata parda llevaba tiempo enferma, pero MELCHOR, aquel joven gato rnaranja de mirada soñadora... parecía imposible.














































jueves, 17 de enero de 2008

La Navidad más esperada





































Primero fueron unos leves copos, como blancos jirones de algo muy delicado, ingrávido, frio, que se iba posando sobre nuestros bigotes y poco a poco se fué depositando sobre nuestro pelaje. Nos habían dicho que se llamaba nieve, pero el caso es que aunque era frio, tenía algo alegre y lúdico. Eso debió de pensar también el pequeño Elvis, porque al cabo de un rato, estaba ya jugando como un loco, como si tuviera muelles en las patas. Saltaba y corría de un lado a otro, persiguiendo aquellos etéreos copos de nieve. Tatiana, su madre, trataba sin éxito de llamarle, para evitar que pudiese hacerse daño. Al fin y al cabo, poco o nada sabían sobre aquella cosa blanca tan resbaladiza.

Poco a poco, la nieve fué cubriendo como de un manto blanco todo lo que podía alcanzar nuestra vista, las hojas, la tierra, los árboles y hasta las calles, torreones y cúpulas de la ciudad. Casi sin parpadear, contemplábamos aquella belleza, tan nueva para nosotros.

De pronto, un enorme copo blanco cayó sobre la rosada nariz de GATSBY. "Brrrr", dijo sacudiéndo su largo pelaje con energía, "mi nariz está helada, y mis patas se están quedando frias también. ¿que demonios es esto que llamáis nieve?.

"La nieve es agua que se hiela por el intenso frio y se convierte en preciosas estrellas de hielo. Los copos de nieve que veis, están formadas por muchas de esas estrellas", contestó SAMSONE que había estado caminando a su lado, "¿es que acaso nunca nieva en el lugar dl que vosotros procedeís"?.-

"No, en nuestro país de origen casi siempre hace buen tiempo", dijo TUSHA, "lo más parecido que recuerdo fue el invierno antes de llegar aquí. Una mañana el cielo se puso muy oscuro y empezó a oirse un ruido, como si cayeran piedras del cielo. Me asomé a la ventana y vi que nuestra calle se iba cubriendo de blanco, pero era diferente. Vi a la pobre tórtola que anidaba en nuestro árbol, intentando proteger con el cuerpo a su cría. ¡Parecían tan desvalidos!.

Siguieron pasando los dias y todo se cubrió de blanco.

De pronto, una noche algo cambió. El silencio cristalino se rompió. Sonó una campanada cómo vacilante, luego otra y otra, que parecía salir de un largo sueño, tan, tan, tan, cada vez más enérgicas, TAN, TAN!!!!.

La noche de oscuro azul, se transformó en miles, millones de luces.

"Es el momento que esperamos todos los años", dijo AZZURRA, "de nuevo ha llegado la Navidad. Será este el año en que la ciudad sea redimida de su eterno sueño?.

Las estatuas, antaño tan pálidas e inertes, empezaron a cobrar color, conforme la sangre iba de nuevo brotando por sus venas. Poco a poco, sus entumecidos músculos cobraron movimiento. Antes de que nos diéramos cuenta, todo palpitaba de vida a nuestro alrededor. De nuevo la gente inundaba las plazas y los puentes de la ciudad. Las tiendas se llenaban de gente ansiosa de comprar lo necesario para celebrar la Navidad. Todo el mundo llevaba puestas sus mejores ropas.

También en el viejo mercado, todo volvió a la vida. El pobre Porccellino, seguía herido. ¿Quien sería capaz de curar la herida de su costado?. De pronto TUSHA tuvo una idea. AIRAM, su SER LUZ qu tenía unas manos tan especiales y que tenía l capacidad de curar debía intentarlo, pero Airam estaba muy débil. Había pasado un tiempo tratando de ayudar a un ser que quiso mucho en otro tiempo. Un ser que quería morir, aunque no era su momento. Airam estaba muy cansada, pero ante la insistencia de todos, decidió intentarlo. Colocó sus cálidas manos sobre el corazón del pequeño jabalí. El pobre niño que le protegía cerró los ojos y murmuró una ininteligible oración, casi como un susurro. Porccellino gimió y se movió levemente. Sus ojos seguían cerrados. Airam aplicó de nuevo sus manos, esta vez sobre el costado herido. Todo el mundo, humanos y animales contenía la respiración. El momento era crítico. El frio era intenso, pero las cálidas manos de Airam recorrían los centros vitales, tan conocidos para ella. De pronto, un estremecimiento recorrió todo el pequeño y peludo cuerpo. Sus ojos se entreabrieron lentamente.

 

El calor de la vida volvió a recorrer cada fibra de su cuerpo. Abrió los ojos y se enderezó lentamente. Su primera mirada y caricia fueron para su pequeñ amigo, que tanto le había protegido.

La gente estaba emocionada. Las reacciones eran de alegría en todas sus manifestaciones. La urna de cristal comenzó a llenarse de monedas hasta rebosar. Todo el mundo estaba feliz.

Por fin, aquella Navidad iba a ser realmente diferente . En el centro de la ciudad se levantó un enorme árbol de Navidad, repleto de regalos y golosinas y también un precioso carrousel para que fuese disfrutado por todos los niños, fuesen pobres o ricos. En el antiguo mercado, se erigió una figura de un jabalí de bronce, para que la historia nunca fuese olvidada.

"Bueno", dijo JUDITHA "parece que por fin los habitantes de la ciudad han aprendido la lección".

"Eso espero", dijo Azzurra, "de lo contrario, la ciudad quedaría de nuevo bajo la niebla y todo volvería a empezar"