martes, 8 de abril de 2014

TEMPUS FUGIT - El tiempo vuela

El tiempo es una gran abstracción a la que solo los humanos ponen garabatos que les hacen la vida más difícil y estressante.
Para nosotros los gatos, el tiempo es algo relativo, cómo no iba a serlo teniendo 7 o incluso 9 vidas según algunos?. Dos horas, dos meses, dos años?. Que mas da?. Nosotros siempre volvemos en otra forma. Nuestra pena es causar tristeza a los seres que nos quisieron. A los humanos les cuesta entender nuestra noción de eternidad y reencarnación.
El tiempo había pasado en la antigua ciudad de Gáttika, meses o probablemente años. 
Se había pedido ayuda a dos humanos que tenían la llave oculta para resolver el problema pero, como era de esperar uno de ellos traicionó al otro.
Muchos sabios felinos habían sido enviados para resolver la terrible crísis causada por los "hombres de gris". Todos ellos, gatos y gatas ilustres como OLIVERIUS, el gato de humo, XÍSPITA, la altiva  o el adusto ORFEO. Ni siquiera el gran mago de Egipto SINUHÉ.



 había encontrado la clave del enigma. Día tras día, todos ellos se habían reunido con APAXIA, la Gran Bibliotecaria que desde que todos recordaban había dominado cada papiro, cada página, cada documento de la biblioteca de la Akademia. APAXIA estaba extenuada.


Los Hombres de Gris, por su parte, también se habían reunido y las condiciones eran peor cada vez. La gente en las calles de Attika, ya no reía ni cantaba al son del bouzouki.


Mucha gente había perdido su casa o su trabajo. Los jóvenes habían perdido la esperanza. La densa nube gris que cubría el cielo de Attika y no dejaba pasar el sol, se había extendido hacia el este, llegando hacia la lejana YBERIA. Todo el mundo estaba triste.
Algo tenía que ocurrir. De otro modo, nos veríamos obligados a abandonar Attika y seguir con nuestro viaje, pero con la tristeza de no haber podido cumplir con nuestra misión.

viernes, 4 de junio de 2010

Nubes de tormenta

Habían pasado 4 meses desde que nuestros amigos llegaron a Gáttika. Su vida transcurría tan feliz en aquella alegre y acogedora ciudad que apenas se percataban del paso del tiempo. Los dias transcurrían entre las ruínas del templo y la ciudad. Todo el mundo, humanos y felinos, se habían encariñado con ellos. Siempre tenían un plato de comida disponible y una mano amable que los acariciaba o los sentaba en su regazo. Sotirakis, Katerina y los demás,
les habían enseñado todo lo que había que saber. El idioma no era problema, pues es sabido que el "gático" es un idioma universal y que los gatos pueden entender todas las lenguas humanas.

Pero si que se habían producido algunos cambios durante aquellas 4 lunas.
Había llegado un nuevo gato, OREXOTAS, que estaba destinado a cumplir una misión, como todos ellos.

En su camino había encontrado a RÓMULO, precioso gato de largo pelaje blanco y negro, procedente del GRAN JARDÍN. Habían caminado juntos un trecho, pero RÓMUL
O estaba destinado a vivir en el BOSQUE de HUNDERTAUGEN, como todos los gatos del jardín. Su padre, MATÍAS, había quedado consternado al verle. Era un gato tan jóven y soñador, que nadie hubiera esperado verle tan pronto en HUNDERTAUGEN, pero así eran los clarooscuros del GRAN JARDÍN. La vida y la muerte se alternaban en una danza frenética. De hecho, su hermano gemelo, REMO, había concebido dos gemelos, casi iguales a ellos. La historia parecía repetirse una y otra vez....
Después de mucho desearlo, DANDY y GINA, habían logrado regalar a sus queridos humanos aquellos
pequeños gatitos siameses que estaban al cuidado de los ancianos, ya que estaban en peligro.
Sus humanos los habían recogido y les habían llamado ATHINA y BIZCOCHITO. ATHINA, la joven gata de ojos turquesa, había parido 5 gatitos muertos, sin saber porqué razón. Pero apartir de ahora ya nadie podría hacerles daño. Los dioses, estaban de su parte, pero esto era en otro lugar, lejano en el espacio y el tiempo....
Todo parecía de nuevo en orden y la paz y la alegría reinaban en Attika. La primavera que había llenado de flores amarillas las ruinas, había dejado paso al calor y los gatos se protegían de el a la sombra de las vetustas piedras y columnas, que tanta historia y pensamiento humano habían contemplado. 5000 años atrás, todo había empezado allí. Por eso aquella ciudad era única, no tenía fin.
Fué aquella tarde con su puesta de sol rojiza, cuando sucedió algo que hizo que todo cambiase de pronto. Desde el norte, comenzó a llegar una negra y densa nube que poco a poc
o y en silencio, cubrió toda la ciudad. Parecía que el sol había desaparecido. El GRAN AZUL, se había vuelto gris. El ambiente se había vuelto denso y asfixiante. Los habitantes de la ciudad, habían perdido la alegría. Faltaba el trabajo y el dinero y todo el mundo estaba descontento. En las calles céntricas, los ánimos estaban exaltados y se sucedían las algaradas. Ya nada era como antes por culpa de aquella terrible nube gris.
El consejo de gatos de Attika se reunió una noche con gran urgencia en las ruínas del templo. Había que tomar una determinación, para salvar a Gáttika y a sus habitantes. Todos los gatos estaban presentes.
Uno de ellos, de pelaje negro y que parecía bastante anciano, se dirigió a una imponente gata tricolor de largo pelaje y mirada profunda, que estaba recostada en una de las Caríatides de templo. "APATXIA, tu, como bibliotecaria mayor de la Academia, deberás buscar en los antiguos textos. OREXOTAS deberá ayudarte en tu tarea. Debeís apresuraros. La situación es cada vez más acuciante. Debemos evitar que la crísis sea irreversible.
"Vamos pues", diho APATXIA, "no perdamos ni un minuto" y salió caminando erguida y con la cola en alto, seguida de OREXOTAS.

martes, 5 de enero de 2010

GÁTTIKA, la ciudad sin fin

Nuestros amigos habían cumplido una parte muy importante de su viaje. Habían devuelto la felicidad a sus humanos. Lo que parecía imposible, había ocurrido y un pequeño gatito habia llevado de nuevo la luz a aquella casa , que en otro tiempo fuera la suya. Tenían un sentimiento agridulce. Les hubier gustado ser ellos los que volvieran, pero así era como funcionaban las cosas.
Pasado un tiempo, SOFÍA les dijo que ella debía volver a su templo, pero ellos debían continuar su viaje.
"¿A donde nos dirigiremos?", preguntó DANDY. "Vais a visitar la llamada CIUDAD SIN FIN, la ciudad de la que procede la civilización actual. Por sus calles, ahora en ruinas, pasearon los más importantes sabios de la antigüedad. Allí debereís encontrar a una gata muy especial que necesita ayuda para resolver un grave problema de los humanos, pero no os cuento más. Está lejos y deberíais recorrer unos montes muy escarpados, pero volareís sobre ellos, con ayuda de unas grandes aves. Os aseguro que será una experiencia única. La ciudad que vais a visitar es irrepetible".
Fue otra de aquellas noches de despedidas y promesas de volver a verse, topadas y algo de nostalgia.
Con el amanecer, llegaron aquellas grandes aves de enormes alas, que planeaban y lanzaban gritos estridentes. No sin algo de reparo, nuestros amigos se situaron entre su plumaje, pues el aire de Noviembre empezaba a refescar. Volaron durante horas, sobre montañas y valles, como en una especie de sueño. Era ya el atardecer cuando avistaron el brillo tornasolado del gran azul y rodeando a formas irregulares de tierra y muchas pequeñas islas.
Empezaban a descender y esto producía una cierta sensación de vértigo. las tardes eran cortas y empezaba a anochecer. A lo lejos todavía, vieron la ciudada, inmensa y tachonada de millones de pequeñas luces y en su cumbre y coronando todo, una bella construcción blanca, sostenida por columnas. Un antiguo templo dominaba la ciudad de GÁTTIKA, la ciudad intemporal, la ciudad sin fin.
Estaban agotados tras tan largo viaje y se acurrucaron a dormir entre antiguas piedras que tanto habían visto. Durmieron de un tirón y ni siquiera soñaron.
La mañana les halló acurrucados unos a otros para evitar el relente matutino.
"Eh, arriba holgazanes. Cómo podeís dormir con toda una ciudad por descubrir. Seguídme, primero comeremos algo". Quien así hablaba era SOTIRAKIS, un joven gato pardo. Era el gato del arquitecto conservador de las ruinas. "Bajaremos a la ciudad. Sus habitantes son benévolos con los animales. Ellos nos ofrecerán algo rico para reponer fuerzas". Vagaron un rato por estrechas calles llenas de gente que se sentaba en los cafés. Hablaban y reía felices, Otros entraba en las tiendas llenas de todo tipo de objetos. Los amantes tomaban café en pequeñas jarras de cobre y se miraban a los ojos, como si todo el bullicio a su alrededor no existiese, esperando que la magia que les envolvía, durase para siempre o, al menos, hasta la próxima primavera.
Subieron por una calle con una escalera escarpada. En la puerta de una tienda de objetos de cuero les esperaba una gata parda de pelaje denso y rayado. Era KATERINA, la gata reina del barrio antiguo. "Son ellos", dijo SOTIRAKIS. Sin más dilación KATERINA entró en la tienda y se restregó en las piernas de una humana que salió a la calle. "Vaya, KATERINA veo que tienes nuevos amigos". Sin pensarlo dos veces les ofreció un plato con comida, que devoraron mientras la humana les hablaba con afecto. "Esta es una ciudad amable"dijo KATERINA, "en la que los humanos viven en armonía con los demás animales, es una antigua ciudad en la que todos, gatos, humanos, perros, palomas, somos ciudadanos por igual. Seguro que os gustará vivir en GÁTTIKA."

lunes, 2 de noviembre de 2009

ENVIADOS. Una sorpresa inesperada.


VIOLETA nunca fué feliz. Nunca supo porqué, pero FREYA, su madre había sido muy severa con ella y sus hermanos. Esto había hecho de ella una gata tan tímida que nunca quiso a nadie, ni se dejó querer. Su madre le pegó de pequeña y sus compañeros le pegaron de mayor. Habían pasado años así y por fin, habia logrado liberarse. Había estado un tiempo enferma y débil. Una mañana en que ya se encontraba muy débil, su humana la había sacado en una caja y había sentido un reflejo brillante y cálido a través de las rendijas. Era agradable, pero ya solo quería acabar con aquella vida. Su súplica fué escuchada y de pronto, se encontró a si misma, como renacida, pero en un lugar totalmente desconocido. Sus patitas pisaban sobre un suelo blando y mullido, tan diferente al que ella conocía. Algo agitaba su pelaje y sus bigotes. Era una sensación fresca y agradable que nunca antes conociera, ella que vivíera atemorizada en la estantería durante tantos años. Anduvo, disfrutando de su nueva vida, sin encontrar a nadie que la molestara asustase.
No muy lejos de allí, la gran sacerdotisa Sofía, preparaba a nuestros amigos para una excursión muy especial. Algo inesperado y muy deseado iba a ocurrir, que marcaría el primer logro de su viaje.
Cuando el sol comenzaba a brillar sobre el Gran Azul, comenzó aquel viaje para nuestros amigos.
El dia transcurrió muy animadamente, entre historias y risas. atravesaron riachuelos y bosques con árboles de muchos colores, rojos, amarillos, ámbar. Por fin, llegaron a una alameda de amarillos árboles, cuyas hojas susurraban al ser agitadas por el viento.




"Pronto estaremos en KINDERGARTEN", dijo Sofía "ese es el lugar al que nos dirigimos". "¿Cual es la misión que nos lleva allí?, pregunto Gatsby, con su curiosidad habitual. "Lo sabreís en su momento", contestó Sofía", para que todo sea como se espera, debeís actuar con total espontaneidad".
Atravesaron el largo camino bordeado de
aquellos árboles amarillos tan parlanchines que parecían decir "ya queda menos, ya queda menos" . Empezaba a caer la tarde. Las sombras se hacían más largas y oscuras. Largas nubes de color naranja intenso, como desflecados girones de un velo desgarrado, cubrían el cielo de aquel atardecer de otoño.
Muy pronto, la oscuridad dominó sobre la luz. Había algo de misterioso en aquella tarde.
A lo lejos se dibujaban unas montañas y en ellas, muchas
pequeñas luces. Se dirigieron hacia allí.
Sin saberlo, Violeta, también había sido atraída por aquella luz. Estaban destinados a encontrarse.
Sofía se adelantó y
una esbelta gata de color pardo y grandes ojos rasgados salió a su encuentro. SE toparon y se miraron inquisitivamente a los ojos. La gata parda asintió. "Amigos", dijo Sofía "os presento a FREYA, la Madre Universal de KINDERGARTEN. Dejemos que sea ella la que os cuente su historia y os explique porqué estamos aquí".
"Veréis", dijo Freya estirándose sobre sus patas," yo tuve
varios hijos y lamento reconocer que nunca fuí una buena madre para ellos. Fueron tratados por mi con tanta dureza, que les marcó de por vida. Cuando llegué aquí, el GRAN AÉL, el espíritu Universal que todo lo ve y lo rige, decidió que debía lavar mi culpa por lo que hice, cuidando de por vida a todos los cachorros que debiesen volver a nacer. 
Por esto me llaman la Madre Universal. Hoy es un dia especial, es la noche de difuntos, la noche en que el velo que separa los dos mundos es tan ténue que se rompe a girones por algunos lugares, de forma que los habitantes de ambos lados incluso pueden tocarse. Es noche de muerte y de renacimiento. La noche en que todo es posible. Hoy, mi hija Violeta, que tan desgraciada fué por mi culpa toda su vida, volverá a mi y deberé demostrarle que he aprendido a amar y a comprender". "En cuanto a vosotros, mis amigos recién llegados, será vuestra oportunidad de hacer muy felices a seres que amais muchísimo, dando algo de vosotros para que siempre os recuerden". "Pasad y conoced nuestro KINDERGATEN".
Dejando atrás la oscuridad de la noche, se introdujeron por unos túneles hacia el interior de la montaña, iluminados por la luz de brillantes luciérnagas. Todos ellos confluían en una extensa zona circular común, calida y con iluminación
mucho más ténue. Estaba acondicionada para ellos, pero estaba atravesada por árboles y por un orificio en lo alto, podía verse una redonda luna llena. Lo que vieron allí, les hizo sonreir. Cientos de pequeños cachorros de gato dormían en sus cestas. Otros trepaban a los ñárboles enjugazados. Los había de todos los tipos y colores. "Bien, ha llegado el momento", dijo FREYA. "Concentráos en pensar en vuestros queridos humanos, como si estuvieseis con ellos. Vais a hacerles un regalo maravilloso e inesperado. De entre todos estos pequeñines, debeís elegir uno para ellos. Aquél que más les vaya a recordar a vosotros. Luego, cada uno de vosotros deberá darle algo suyo al pequeño, algo que os recuerde cada dia". "También es la oportunidad de devolver la vida a uno de éstos pequeños cuya vida fué muy corta. Ponéos a buscar".
Nuestros amigos fueron recorriendo y observando en detalle a cada uno de los cachorros. Era una tarea difícil porque todos eran preciosos. Finalmente, después de largas deliberaciones, todos estuvieron de acuerdo en dos candidatos. Uno era un siamés rayado, que parecía un clon de
Dandy o de Gina. El otro era un pequeño Gatsby.
"¿No podemos regalarles los dos?", preguntó Dandy. "No es posible", dijo Freya, "solo uno está destinado a ellos. El pequeño siamés está destinado a dar alegría a las ancianas de u
na residencia. Su destino está marcado". "Sea pues el pequeño gatito peludo naranja y blanco. Ahora, debereís darle cada uno algo vuestro. Sed generosos. Tened en cuenta que es como un libro donde todo está aún por escribir."
"Bien", dijo Gatsby, "yo le daré mi aspecto y mi pose señorial. También mi nobleza y mi forma de andar y jugar".
"Yo le daré mi elegancia, mi remolino y mi suave maullido. También mi forma de desperezarme y estirarme", dijo Tusha.
"Yo le daré mi picardía, mi inteligencia", dijo Gina.
"Yo le daré mi agilidad y mis topadas tan cariñosas. También mi fuerte ronroneo", dijo Dandy
"Po
co me habeís dejado, per lo más importante. Yo le daré mi cariño incondicional y, porque no, .... mi habilidad en colarme en las habitaciones".
"Yo le dar
é mi mirada transparente y mi amor por el agua", dijo Edda.
"Sea pués. Pequeño gato naranja, vuelve a renacer a una vida mejor. Te colocaremos en el mejor lugar para ser encontrado
, en el Gran Jardín. Dandy que lo conoce bien, te guiará desde aquí". Con el hocico, apartó al pequeño gato naranja. "Juntemos ahora nuestras patas y elevémosle hacia el velo de la noche. Diremos una oración felina por ti:

"Pequeño gato, breve fue tu vida anterior, ahora eres como un libro en blanco, ve ahora hacia una nueva oportunidad de ser y hacer felices a los que te rodeen. Tus dones son muchos. Vive y sé feliz."

Salieron emocionados a la luz de la luna. Todos habian participado en aquella reunión tan mística, tan evocadora. Aquella era indudablemente una noche mágica, en la que misteriosos girones volaban sobre la luna. No se sabía bien si eran nubes o criaturas que viajaban entre ambos mundos.
Fué entonces cuando apareció VIOLETA. Al ver otros gatos, retrocedió asustada. ¿Volverían a pegarle, como siempre había ocurrido a lo largo de su vida?. FREYA, reconoció a su hija. Supo que había llegado el momento de expiar su culpa y estar por fin en paz consigo misma y con su hija. Avanzó hacia ella, le tendió su pata y le dijo: "Mi querida hija VIOLETA, nunca me perdonaré el mal que te hice si tu no me perdonas. Ven conmigo, te prometo que ya nunca volverá a hacerte daño ni a asustarte. Quédate con nosotros y podrás ayudarme a cuidar a todos estos pequeños maravillosos". VIOLETA dudó, pero vio la sinceridad en los ojos de FREYA y siguiendo un impulso totalmente nuevo en ella, avanzó y dió una topada cariñosa a su madre. "Me quedaré", dijo, "siento que ahora todo será distinto. Por fin seré feliz. Aquí es donde quiero estar".
Había sido una noche larga, tan especial y tan llena de emociones, pero había llegado el momento de descansar antes de emprender el viaje de vuelta. Nuestros amigos se sentían extremadamente felices. Solo Dandy se sentía un poco triste. El hubiese querido darles tambien al pequeño gato siamés , pero no se podía cambiar el destino. FELIZ NOCHE, FELICES SUEÑOS.......PRRRRR, PRRRRRR, PRRRRRR, PRRRRRRR............




domingo, 11 de octubre de 2009

La estrella, el cangrejo y la caracola














El cielo se había cubierto de nubes. Amenazaba lluvia y el gran azul se había vuelto gris. Las tardes eran cada vez más cortas y los baños de nuestras amigas las sirenas también se habían acortado.
Pasábamos más tiempo contando historias.
Fué una de esas tardes que amenazaban lluvia, cuando comenzamos a hablar de la vida y las motivaciones de cada uno. Todos parecíamos estar de acuerdo en que nunca olvidaríamos nuestra vida anterior ni a nuestros queridos humanos. No acabábamos de comprender el porqué tuvimos que dejarlos, para ir a vivir a aquel otro mundo. No era un mal mundo, pero ellos nos faltaban tanto... Si, aquello de la ley de vida y que nuestro ciclo vital era más corto estaba muy bién, pero no dejaba de doler.
Fué entonces cuando alguien nos contó aquella historia, la historia de "la estrella, el cangrejo y la caracola". La historia de una mujer, en el otro extremo del Gran Azul, que no comprendía la finalidad de su existencia.
Paseaba por la orilla de la playa tarde tras tarde y siempre se preguntaba cual era el sentido de su vida. Su mirada se había vuelto azul, de tanto mirar al mar.
El gran Poseidón decidió ayudarla , escribió un mensaje y lo introdujo en una botella
Una de aquellas tardes, la mujer encontró una botella en la orilla. La recogió y, al a brirla, descubrió un papel enrollado en su interior. En letra de extraños caracteres se leía lo siguiente:
"Si buscas el sentido de tu vida, deberás encontrar tres criaturas marinas. Ellas serán las claves que deberás desvelar. Una deberá representar tu pasado, otra el presente y otra el futuro que desearías. Cuando los encuentres, lo sabrás".
Así pues, la mujer comenzó a buscar. Desechó las conchas. Su belleza no significaba nada para ella. Tampoco los erizos tenían ningún sentido. Los cantos rodados eran demasiado triviales. Cuando encontró aquella estrella de mar de color cobrizo, supo que era la primer de las claves, su pasado.
Una tarde, cuando estaba aprovechando los últimos rayos de sol del atardecer, se acercó a ella titubeante un pequeño cangrejo. Lo tocó y el retrocedió y se escondió en su concha. Supo al instante que era la segunda clave. La clave de su presente.
Faltaba solo preguntarse, qué era lo que deseaba para su futuro. Tras mucho meditarlo, se tropezó con una preciosa caracola. De nuevo lo supo. Ella significaba su futuro.
Había llegado la hora de reunir todas las claves y por fin comprender....
Las conclusiones a las que llegó fueron que, la estrella significaba un pasado feliz y brillante, algo para recordar en los momentos difíciles y que siempre le haría sonreír.
El cangrejo, un presente no siempre fácil, a veces solitario y algo huraño, no siempre fácil de afrontar, pero valioso para vivir día a día.
En cuanto a la caracola, la cogió y la acercó a su oído. Era una de esas preciosas caracolas que al acercarlas al oído susurran el sonido de las olas. De las olas que van y regresan a la orilla una y otra vez. El sonido del mar y todas sus criatura
s. El sonido de la vida. Era su favorita, pero esas mismas palabras y susurros, podrían ser escuchados por cualquier persona que se acercase la caracola al oído. Su futuro nunca sería exclusivamente suyo, tendría que compartirlo para ser y hacer felices a los demás.
Así la mujer comp
rendió que siempre podría recordar su brillante pasado, que su presente, aunque a veces pareciese difícil, valía la pena de ser vivido y la clave de su futuro estaba en escuchar, compartir y hacer felices a los demás.
"Bonita historia", dijo
GATSBY, "hacer felices a los que queremos es muy importante".
"Cierto", dijo SOFÍA "muy pronto debereís acompañarme", dijo SOFÍA, la Gran Sacerdotisa, "debeís saber que no estaís aquí por aza
r, sino que estaís cumpliendo una misión. La primera parte de vuestra misión está a punto de comenzar y está relacionada con los que fueron vuestros humanos. Muy pronto serán felices de nuevo gracias a vosotros y os recordarán a cada momento. Solo debeís tener un poco de paciencia". "Descansad ahora".

sábado, 5 de septiembre de 2009

Espuma de mar




Sin darnos cuenta practicamente había pasado el verano. Las tardes empezaban a acortar lentamente, pero el calor de Septiembre todavía permitía a nuestras extrañas amigas seguir con sus costumbres, con sus baños vespertinos y sus juegos acuáticos. Al salir del agua, era cuando todo era más interesante, pues nos contaban aquellas preciosas historias y cantaban de forma tan embrujadora, que uno nunca se cansaba de escuchar.
Había una entre ellas , que resultaba especialmente misteriosa, porque parecía vivir ausente, como en otro mundo.... siempre mirando al mar y de pronto, desaparecía. 


Fue una de aquellas cálidas tardes en que el sol ya adquiría un color más dorado, cuando GATSBY  ya no pudo resistir más su curiosidad y se acercó a preguntar. "Amiga", le dijo"¿quien eres tu y que buscas , mirando siempre al horizonte?"

Sin dejar de mirar en la misma dirección ella contestó con una voz que sonaba como una suave música, "Como gata me llaman EVA, pero entre los míos, me llaman Espuma de Mar. Mi historia es triste y alegre a la vez".
Entretanto, y guiados por la misma curiosidad, se habían reunido los demás compañeros a nuestro alrededor . GINA, que como buena gata es muy curiosa le dijo con insistencia "Cuéntanos tu historia, te escuchamos encantados".
"Pues vereís, yo llevaba una vida normal, como cualquiera de mis hermanos y hermanas. Tenía mis amigos, jugaba con los delfines y de vez en cuando me acercaba hasta las rocas de la isla, para observar con curiosidad a aquellas curiosas criaturas que en vez de cola, tenían dos piernas y se desplazaban mejor sobre la tierra que por el mar. 
Eran varios y yo no solía diferenciarlos. ARGOS, mi amigo el delfín, me decía que no todos eran buenos y que era mejor no acercarse demasiado a ellos. 


Fue una tarde del pasado Mayo, cuando después de una terrible tormenta, caí en la red de un hombre de la isla, que había salido a navegar. Era una tarde gris y lluviosa. Yo había estado nadando contra las fuertes corrientes marinas hasta quedar exhausta. El hombre de la isla, me sacó de la red y me miró con gran extrañeza. Me depositó suavemente sobre una roca plana y me observó con preocupación, hasta que abrí los ojos. Su edad era mediana, su pelo canoso y llevaba un gran bigote. No podría decir que fuese guapo, pero hay algo en el que.....
Me habló en un idioma que no comprendía, pero su voz era tan amable que me fascinaba escucharle. Ya repuesta totalmente, volví a mi mar, pero regresé una y otra vez y pasaba el dia esperando que llegase la tarde para encontrarle de nuevo. A fuerza de escuchar sus historias, empecé poco a poco a comprender su idioma. Me dijo que su nombre era KOSTAS y que su familia siempre había vivido en aquella isla. Era una isla muy pobre, pura roca, de la que la gente solía emigrar para buscar fortuna. El y su familia también lo hicieron hace muchos años, pero el siempre volvía a su isla, con su mar profundamente azul. Con el paso del tiempo, nuestra amistad, se había vuelto muy especial".
"¿Porqué no te quedaste con el?", preguntó GINA. 
"Bueno, sabeís, el problema es que yo no me podía dejar ver entre los de su especie. Además, él no está solo. Tiene una familia, una amable mujer y varios hijos. Ellos no hubieran comprendido nuestra amistad. Yo solo podía pasar un rato cada tarde con el, hasta que el sol tocaba el horizonte. Conforme iban acortando las tardes, ese rato cada vez era más corto y yo, no hacía más que mirar hacia la isla y esperar. Mi querido ARGOS, el delfín azul con el que había jugado desde que ambos eramos pequeños como pececillos, tomó una importante decisión. Nadó y nadó durante dias. Fue a contarle la triste historia de Espuma de Mar y el hombre de la isla al gran POSEIDÓN, el que domina todos los mares. El señor de todos los océanos, se compadeció de nuestra historia. La solución no era fácil, por ello, mandó un emisario a hablar con el Gran Oráculo de la Diosa Gato. SOFÍA, la suma sacerdotisa le informó que casualmente, una de sus gatas no hacía más que mirar al mar. Su nombre era EVA y su color era blanco, como la espuma de mar. Para Poseidón, todas las señales coincidían. Comprendió que como gata, sería fácilmente aceptada por la familia del hombre de la isla. 


Pocos días después, en el dia de mi cumpleaños, fui llamada por el Gran Poseidón. 
Era impresionante, majestuoso, con sus corona de conchas y estrellas de mar y sus magníficos caballos de agua. Se dirigió a mi y me dijo. "Espuma de mar, voy a hacerte un regalo, gracias al cual, podrás pasar tiempo con tu querido amigo. Cuando el sol toque el horizonte, te transformarás en una gata blanca, como la espuma de mar, con lo que serás amablemente aceptada por su familia. Sin embargo, por las noches, mientras él duerma, volverás al mar, te convertirás de nuevo en una sirena, nadarás con tus hermanos y por la mañana nadarás hasta la orilla, donde esperarás de nuevo el momento de encontrarle. Así deberá ser, para que nadie resulte perjudicado en esta historia".
"Porqué no te transformó definitivamente en gata, para que pudieras quedar con tu amigo para siempre?", preguntó TUSHA, "debe ser muy doloroso separarse una y otra vez de los seres queridos!".
"Es el precio que debo pagar", contestó Espuma de Mar, "es mejor así. No debemos cambiar nuestra naturaleza por mucho que queramos a los demás".
Cuando el sol empezó a declinar, Espuma de Mar agitó su rojiza melena al viento y nos sonrió con la sonrisa más feliz que uno pueda imaginar. Después, despidiéndose con la mano, 
 se zambulló en el Gran Azul.











miércoles, 12 de agosto de 2009

Historias de la brisa marina











Los días y semanas en Myrtos, pasaban casi sin sentir. Algo tenía aquel lugar y sus habitantes, que hacían olvidar el tiempo. Sería su mar tan lejano y azul, serían las tardes soleadas sobre la blanca arena, sería la amabilidad de sus extrañas habitantes, o sería la brisa, aquella brisa acariciante, que parecía susurrar secretos nunca dichos.
Las tardes pasaban alegremente, entre risas y chapuzones. La escena se repetía cada tarde. Las gatas se introducían en el azul y en contacto con el agua se alargaban y cubrían de escamas y su pelaje, se convertía en una larga cabellera. Una vez en la orilla, cuando el sol se ponía y la arena se convertía en polvo dorado, volvían a ser gatas. Era entonces, cuando se contaban historias lejanas o próximas, de las gentes que vivían a orillas de aquel inmenso azul.

Tusha andaba un poco tristón en los últimos tiempos, porque ya llevaba dos años en aquel lugar y seguía sin encontrar a sus humanos tan queridos. Era feliz con sus viejos amigos y con todos los nuevos que iba conociendo, pero segúia echando de menos a Ama y a Schatzy y también a Amo y cómo le quitaba el sitio en el sofá. Locky llevaba casi un año, pero el haber encontrado a su hermana Edda, le había compensado de todo.

Fué Sofía, la gran sacerdotisa, la que se acercó a el aquella tarde a Tusha y le dijo: "Querido amigo, no debes estar triste, el tiempo hace que los seres que realmente se aman, vuelvan a encontrarse, no importa el tiempo ni la distancia y, para demostrártelo, te contaré un par de historias". "Acercáos todos y escuchad". "La primera, ocurrió en una ciudad a la orilla de nuestro gran azul, allá en el oeste. Una gaviota llamada Stavros, que volaba hacia el oeste, se posó una mañana en una vieja torre. A lo lejos, se oía una gran algarabía. "¿Quien eran aquellos seres y porqué gritaban todos a la vez?". Notó que alguien le obsevaba y al levantar la vista, se encontró con los redondos ojos de un ser de maravilloso plumaje rosado. "¿Quien eres tu?", preguntó Stavros."Soy una cacatúa rosa, hija y pariente de generaciones y generaciones procedentes del Gran Jardín. Mi especie procede de tierras tropicales, mucho más al sur, pero vivíamos en cautividad y teníamos la vida resuelta, hasta que a alguien se le ocurrió soltarnos y abandonarnos a nuestra suerte. Desde entonces sobrevivimos como podemos y anidamos en las hoquedades de esta antigua torre. Al atardecer, recorremos volando la ciudad buscando alimento aquí y allá. La ciudad no es un lugar fácil ni amable. El cemento hace que en verano, el calor sea insoportable y en invierno la humedad puede calar hasta matarte". "¿Porqué nunca volvísteis a vuestra tierra de orígen"?, preguntó Stavros. "Porque ya no sabemos volver y el viaje sería demasiado largo", contestó la cacatúa rosa. Siguieron hablando durante muchos días. El le contó de sus islas y de su mar profundamente azul, de los pueblecitos blancos..... Al final, se hicieron inseparables. Stavros se alejaba volado hacia la costa y siempre volvía planeando. Pero llegó un día que la nostalgia por su tierra, su mar y su gente fué creciendo y tuvo que marchar. La cacatúa rosa estaba tan triste que no se atrevía ni a mirarle. "Vuela conmigo", le dijo Stavros. "No podría, aunque quisiera, porque mis alas ya no están preparadas para un viaje tan largo". "Está bién, yo volveré, pero hasta entonces, cada vez que la nostalgia sea insoportable, batiré mis alas con fuerza, y entonces sabrás que estoy pensando en ti. Notarás una fresca brisa que acariciará tu cara y arremolinará tus plumas. Recuerda siempre que aunque esté lejos, la misma luna y el mismo sol nos iluminarán".
Pasaron las semanas, durante las cuales, sopló un fresco viento en la ciudad de cemento. La cacatúa sabía... y oteaba cada mañana las brumas del amanecer. Una tarde, con la puesta de sol, Stavros volvió. De vez en cuando marchaba de nuevo con los suyos, pero siempre volvía con la cacatúa rosa, que sabía entenderle y le había sabido darle aquella amistad tan especial".

"Bonita historia, pero, ¿que tiene que ver conmigo?", preguntó Tusha. "Todo", le contestó Sofía, "es una muestra de que cuando dos seres se quieren de verdad, más pronto o más tarde, volverán a estar juntos. Todos vosotros volvereís a reuniros, pero no tengas prisa, deja que tus humanos cumplan su ciclo vital. Así debe ser. Según el designio de la naturaleza, sus vidas son más largas y deben cumplir su destino."