miércoles, 12 de noviembre de 2025

CABEZÓN, a la sombra de la luna


Por los campos desiertos iba caminando un gato pelirrojo. Quedaban al fondo los campos de naranjos, perfectamente alineados y aquellas pequeñas alquerías donde siempre les daban un extra de comida. Las noches eran ya mucho más frías y SASHA regresaba ya al huerto en el que sus amables humanas les habían construido un refugio. Les daban comida y cobijo bien abrigado.


Su paso era elegante y pausado. 
En otros tiempos había vivido en una gran ciudad llena de coches y peligros pero, al igual que lo fue su padre YURI,  él era un gato inteligente y fuerte y cruzaba calles y avenidas para recorrer su amplio territorio. 
Sabía qué peligros le acechaban y también cómo evitarlos. 

Él no era el único gato que vivía detrás de aquel muro pintado con muchos colores. También estaba BELTZA , CABEZÓN , VAGABUNDOMISHA , CLEMENTINA  y varios más. 
Eran gatos urbanos y formaban parte de una de las muchas colonias controladas.




Eran las mismas humanas las que los cuidaban pero un día entraron unos humanos desconocidos con cascos y unas máquinas ruidosas y enormes y lo removieron todo. Fue entonces cuando las humanas les trasladaron a aquella zona de huertas en las que eran muy felices y sin peligros.

SASHA caminaba ensimismado en sus recuerdos cuando vio que alguien le llamaba desde detrás del muro que rodeaba su refugio. Bajo la luz de la luna reconoció a su amigo CABEZÓN, el gato negro con el que tanto había disfrutado caminando y contando historias del pasado. 
Últimamente había encanecido y también había adelgazado mucho. Su voracidad del eterno "roba platos" había desaparecido y por alguna razón que desconocía, un día desapareció.

"¿Dónde estabas amigo?, te echaba de menos", preguntó SASHA.

"Me encontraba muy débil y me llevaron a un lugar para intentar curarme pero no ha podido ser. He venido a despedirme de ti y desearte suerte". Observó que había recuperado su buen aspecto y su pelaje brillante.


"Entonces, ¿ya no vas a volver?. 
Echaré de menos nuestras cacerías de verano persiguiendo saltamontes" .

"Cuantos recuerdos de aquel viejo barrio, cuantas aventuras y cuantos amigos...¿recuerdas aquel humano de pelo blanco que siempre nos traía pollo?".

"Que miedo daban aquellas gaviotas enormes con cara de enfadadas que gritaban y se comían nuestra comida". 

"O aquella época en que todo estaba desierto y en silencio y podíamos movernos sin peligro como los reyes del barrio. Ni aún en esa época nos faltó alimento".

"CABEZON se acercó a SASHA y le dijo: "No te preocupes, amigo. No estés triste. Estaré bien y no estará lejos. Cada vez que me recuerdes, estará a tu lado. Solo quiero desearte mucha salud. Vive y sé feliz".

Después de una larga topada de sus grandes cabezas, se alejó caminando ágilmente bajo la luna llena rodeada de reflejos de arcoiris. 



"Este es un mensaje para todos los amigos gatunos y para nuestras humanas que tanto nos cuidaron. 
Ya llegué y estoy como nuevo. 
Aquí salió a recibirme nuestro amigo VAGABUNDO que también manda recuerdos". 





3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tan bonito como triste.
Me gustan mucho estos relatos.

Anónimo dijo...

Muy bonito..."cada vez que me recuerdes...estare a tu lado..."asi es y sera siempre con nuestras mascotas que se fueron....

Anónimo dijo...

Que bonito! Fueron grandes amigos. Seguro que Cabezón cuidara de el. Estos días miro por el balcón la Calle Lepanto e imagino verlos en mi portal esperando pavo o jamón que traía de mi pizzería. La nostalgia me invade. Solo se que te volveré a ver,Cabezón!