Un nuevo ciclo solar estaba a punto de terminar. Lo llamaban FIN de AÑO. Era celebrado en MIDGARD, el mundo de los humanos, con cosas de muchos colores que explotaban en el cielo y hacían un ruido muy molesto . Tan molesto , que se escuchaba desde los otros mundos.
NICO y MARTE miraban desde muy lejos aquellos destellos tan ruidosos que habían tenido que sufrir tantas veces.
¿"Porque no se dan cuenta los humanos de que ese estruendo nos asusta mucho y puede hacer entrar en pánico y caer o salir corriendo"?, preguntó MARTE.
"Supongo que muchos de ellos desconocen que nuestros sentidos son diez veces superiores a los de ellos y para nosotros y otros animales es casi insoportable. También es molesto para muchos humanos", contestó NICO.
"Por cierto, MARTE, ¿sabes que esta noche se espera a unas visitantes muy especiales ?. Llegarán cuando la luna esté en conjunción con las 7 hermanas, las PERSEIDAS.
"Algo he oído. Hay mucha expectación. Según parece, son tres humanas que en su vida en MIDGARD fueron grandes defensoras de los animales y al dejar su existencia humana, pidieron seguir cuidándonos. Hay más humanos así en este mundo y con su afecto y cuidados, recuerdan mucho a los que nos hicieron tan felices".
A pesar del ruido tan molesto, los animales se reunían junto a los enormes portones brillantes de SANTUARIO . Formaban grupos homogéneos pero había paz ente ellos.
De pronto, se hizo el silencio. Una brillante luna llena plateada apareció en el cielo, tirada por un carro de siete estrellas de intenso color azul.
La primera humana había sido muy bella y famosa pero, siendo aún joven, decidió dejarlo todo por cuidar a los animales. Perros, gatos, burritos, todos eran merecedores de tener su oportunidad y siguió cuidándoles hasta que falleció a una edad muy avanzada.
La segunda humana dedicó toda su vida a investigar y defender los derechos de los chimpancés y aprendió a vivir entre ellos en la jungla y a comunicarse con ellos .
La tercera era una mujer humilde. Su labor parecía mucho más anónima pero, no por ello menos importante.
Era una de las muchas mujeres y hombres que dedicaban su vida , su tiempo libre y en muchas ocasiones sus escasos medios económicos a cuidar a los gatos de las colonias urbanas. Los que parecían olvidados por los que mandaban entre los humanos. No pasaba ni un sólo día en que no acudiesen a alimentarles y dedicarles una caricia o una palabra amable. No importaba el frío o el calor o la lluvia , por intensa que fuese. Ellos eran su vida y les daban la vida. Cada día muchas caritas peludas esperaban verles llegar cargados de bolsas o con el sempiterno carrito.
Venían caminando desde muy lejos pero allí no había distancias ni tiempo. Las tres mujeres se abrazaron bajo aquella luna resplandeciente.
No necesitaban palabras porque hablaban el mismo idioma.
Había entrado un nuevo ciclo solar. Los humanos habían brindado por los presentes y por los ausentes y de nuevo, todo volvía a empezar, porque a todo fin, siempre sigue un nuevo principio. Era el HOGMANAY de las culturas ancestrales.
Las explosiones y las luces de colores habían cesado y todo era paz en los mundos. Esa paz tan deseable ...








2 comentarios:
Muy bonito. Y un buen recuerdo de esas personas que cuidan de los animales de cuatro patas.
❤️
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